FerrerSintesis/2SigloXVIII/1Descripción

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1. Descripción de la Orden hasta la época del Congreso de Viena(1815).

En 1724, durante el generalato del P. Gregorio Bornó, las Escuelas Pías tenían la siguiente situación estadística[Notas 1]:

Provincia Casas Religiosos Alumnos

Romana (y San Pantaleo) 24 250 3000

Liguria 10 100 2000

Nápoles 13 300 2000

Toscana 11 130 1100

Germania 16 300 3000

Sicilia 5 50 600

Cerdeña 6 150 1500

Polonia y Lituania 20 250 4000

Hungría 12 100 3000

Vic.Gral. de España[Notas 2] 6 50 800

Total 10 123 1680 21.000

En 1784, en el generalato del P. Cayetano Ramo, la Orden contaba con estos efectivos[Notas 3]:

Provincia Casas

Romana 22

Liguria 12

Nápoles 10

Toscana 11

Bohemia 24

Sicilia 8

Cerdeña 6

Polonia 24

Hungría 30

Aragón 11

Lituania 12

Cataluña 7

Austria 18

Castilla 6

Apulia 10

Renano-suiza 7

Total 16 218

En esta estadística los religiosos no figuran. A juzgar por el número de casas, deberían superar ampliamente los 2.000. En Europa Central había 115 casas (52,75% del total); en Italia, 79 (36,23%); en España, 24 (11%). En los datos ofrecidos para 1724, es decir, de sesenta años antes, la situación era muy distinta:

Italia tenía 69 casas (56% del total); Europa Central, 48 (39%); España, 6 (4,8%). La interpretación de estos datos, en el contexto político e ideológico de la época, sugiere algunas consideraciones:

1ª La Orden no ha sido nunca numerosa, al estilo de otras Congregaciones creadas en los siglos XVI-XVII.
2ª Su máxima expansión, en cuanto al número de religiosos, corresponde, hasta ahora, a la segunda mitad del XVIII, es decir, a una época todavía claramente alineada con el Antiguo Régimen.
3ª. Italia avanza muy poco en el XVIII. El avance de España, aunque lento, es más perceptible.
4ª Los núcleos escolapios, por su apostolado escolar de evidente incidencia social, están muy mediatizados por la política del despotismo ilustrado: Habsburgos (Austria, Hungría, Bohemia, Renania) y Borbones (Nápoles, Apulia, Sicilia, España).
5ª. El núcleo de Polonia y Lituania se verá sometido a profundos cambios con motivo de los tres repartos de Polonia (territorio muy distinto, en sus límites, del actual estado polaco) y que corresponden a las tres potencias limítrofes (Austria, Rusia y Prusia). Los repartos se llevaron a cabo en diversos momentos: 1772, 1793 y 1795. La rusificación del sector integrado al Imperio zarista fue muy intensa. Todavía en el período 1807 hasta 1809, ya en el contexto napoleónico, se creó el gran Ducado de Varsovia. Vuelto a transformar en 1815, tras el Congreso de Viena. La ciudad de Cracovia, sede de centros escolapios de gran importancia, pasó a ser una república de tipo municipal, como un enclave entre el Gran Ducado y Austria.
6ª Las monarquías absolutas, también tocadas por el despotismo ilustrado, practicaron, en sus relaciones con la Iglesia, el regalismo. En consecuencia, intentaron la fragmentación de las congregaciones religiosas y la no dependencia de Roma.
7ª La Revolución Francesa (1789) y la etapa napoleónica (pasos decisivos hacia el liberalismo y el estado centralista moderno) ejercieron una influencia destructiva en Alemania e Italia.
8ª Las fundaciones, sobre todo en Bohemia y otras regiones del Imperio, fueron promovidas por los nobles y prelados eclesiásticos (muchos de ellos procedentes de la nobleza). La crisis del Antiguo Régimen arrastró consigo a varias fundaciones escolapias, sustentadas económicamente en bienes raíces posteriormente desamortizados.
9ª Las fundaciones en España[Notas 4] tuvieron su problemática especial, no sólo por los conflictos con la Compañía de Jesús, sino por los impedimentos legales de ciertas autoridades y jurisdicciones.

1.1 Italia.

Las Escuelas Pías se encuentran implantadas en una Italia compleja políticamente, todavía muy lejos del largo período de unificación que se vivirá en el siglo XIX. Algunos de sus problemas más importantes -como la injerencia gubernamental- se explican por el complicado juego de la política de los diversos estados italianos y las diferencias entre ellos.

a. Provincia Romana.

Centrada principalmente en los Estados Pontificios. Aumentó mucho (hasta 300 religiosos y 25 casas). Entre sus instituciones educativas, además del Colegio Nazareno, destacaron el hospicio de San Michele ad Ripam (Roma), con enseñanzas de tipo profesional, y el Colegio Nuevo o Calasancio (Roma, 1747), casi un centro modelo para el avance pedagógico de la Orden.

En sus relaciones con el P. General esta provincia adquirió mayor autonomía, pero con frecuencia aparecieron fricciones entre ambas instancias. Se dio el abuso de recurrir a la Santa Sede para conseguir no someterse a alguna prescripción de la Orden (así lo hicieron varios religiosos y superiores). También la misma Curia pontificia tuvo sus injerencias en el nombramiento de superiores y en cuestiones de régimen interno.

Entre los religiosos se observó una cierta tendencia a tener trabajos fuera de las propias casas y administrar el peculio conseguido en tales menesteres. Varios de los religiosos gozaron de predicamento científico y pedagógico. Baste citar al más ilustre de todos ellos, el P. Giambattista Beccaria (1716-1781), notable físico especializado en electricidad.

En la crisis de fin de siglo siguió los avatares del Estado Pontificio: influencia de la Revolución francesa, campañas de Napoleón Bonaparte,etc. Varios religiosos se unieron a los revolucionarios jacobinos. Cuando en 1798 fue proclamada la República Romana el P. Giuseppe Solari, aunque de la provincia de Liguria, fue miembro del gobierno[Notas 5]. Un famoso minerólogo, el P. Gian Vincenzo Petrini (1725-1814) también se unió a la causa revolucionaria.

El número de religiosos bajó mucho (unos 125) a comienzos del XIX. Se cerraron las casas ya citadas de San Michele y el Colegio Calasancio. Al igual que las demás congregaciones religiosas fue víctima de los decretos napoleónicos de supresión (1810). A partir de 1815 (Congreso de Viena) se recuperó algo.

Esta provincia, entre otros muchos méritos, introdujo nuestro Instituto en la República de Venecia y en Dalmacia (actual Yugoslavia).

b. Provincia de Liguria.

Su ámbito de actuación, además de la República de Génova, fue el Piamonte y Lombardía. Sus religiosos destacaron por la observancia regular, la pedagogía y la ciencia. En este último campo brillaron algunos como el P. Carlo Barletti (1735-1800)[Notas 6], el cual mantuvo contactos con Volta y Lavoisier[Notas 7]. Igualmente alcanzó fama el P. Antonio Piaggio (1713-1797). Fue uno de los investigadores de las excavaciones arqueológicas de Herculano. Los escolapios fueron muy apreciados por las autoridades y el pueblo.

La crisis de fin de siglo golpeó duramente a esta provincia y llegó a su casi extinción en las convulsiones de la República Ligur (1897), en la anexión a Francia del Piamonte, la República Cisalpina (Lombardía y otras regiones, en 1805), hasta llegar al decreto de supresión de 1810.

La restauración, o mejor refundación, se hizo a partir de 1815[Notas 8].

c. Provincias de Nápoles y Apulia.

Radicadas en el reino de Nápoles (después llamado de las Dos Sicilias), con marcada influencia española y borbónica. La injerencia de la Corte en el nombramiento de algunos Superiores ocasionó muchas divisiones, por ejemplo, en el provincialato del P. N. Cavallo.

En 1754 se creó la provincia de Apulia, de vida breve, pero fecunda en lo religioso y cultural.

En 1788 ambas provincias, por decreto regio, fueron separadas de la obediencia del P. General (regalismo borbónico), hasta 1815.

En la época revolucionaria fueron duramente castigadas (religiosos secularizados, revolucionarios, cierre obligado de casas,etc.). Con la restauración borbónica se creó una sola provincia, la de Nápoles, desapareciendo la de Apulia (1823). La nueva provincia napolitana se pudo crear gracias precisamente a las casas de la que se extinguió.

Su religioso más excelso por la santidad es San Pompilio María Pirrotti, el segundo escolapio canonizado[Notas 9].

d. Provincia Toscana.

Provincia formada en el Gran Ducado de Toscana (Florencia) y algunas regiones limítrofes. Casas en ciudades importantes: Florencia, Siena, Parma, Bolonia, Pisa. Aunque no pasó de 12 casas y unos 120 religiosos, alcanzó un notable prestigio científico y literario. Es de destacar la continuidad de la tradición galileana y la dirección del Observatorio Ximeniano. Al P. Leonardo Ximenes,S.I., le sucedió el escolapio Gaetano del Ricco (1746-1818), ayudado por otro escolapio ilustre, el matemático S. Canovai (1740-1811)[Notas 10].

Algunos religiosos, como Vincenzo Talenti (1695-1770) y Urbano Tosetti (1714-1768), se distinguieron por sus obras sobre Calasanz, cuya figura popularizaron en Italia y fuera de ella.

Su labor cultural dio origen y fundamento a una prestigiosa biblioteca en Florencia[Notas 11].

Contó con obispos escolapios y gran influencia social. La misma estabilidad política del Gran Ducado (Médicis y desde 1735 Austria) favoreció su vida, incluso su no desvinculación de Roma, en la época regalista, conseguida por el P. Provincial E. Andrich (+ 1801) durante el mandato del Gran Duque Fernando III.

La crisis de fin de siglo no le afectó apenas (incluso durante la ocupación francesa de 1801-1814), aunque su situación económica llegara a extremos de casi miseria. La estima de las autoridades fue permanente y las Escuelas Pías se identificaron profundamente con lo toscano.

Numerosos escolapios, como el P. Odoardo Corsini, general de la Orden[Notas 12] fueron profesores universitarios de gran influencia.

e. Provincia de Sicilia.

Situada en la isla del mismo nombre. Llevó una vida bastante autónoma, con injerencias continuas de la Corte borbónica y el recurso de algunos religiosos al tribunal de la Regia Monarquía Sícula para impedir la ejecución de disposiciones y decretos de los PP. Generales.

Contó siempre con pocos religiosos y casas, dadas las características de la propia isla. Tuvo, sin embargo, notables religiosos, como el P. Agostino Delbecchi, General y Arzobispo, notable pedagogo (1697-1777).

En 1788, al igual que ocurrió en otros lugares, fue separada de la obediencia a Roma (hasta 1815).

f. Provincia de Cerdeña.

Situada en la isla sarda. Políticamente estuvo vinculada a España (en la baja Edad Media a la Corona de Aragón; desde el XVI a la Corona española). Desde su incorporación al Piamonte y Saboya (1720) no tuvo demasiados avatares.

Los escolapios sardos fueron los responsables de las nuevas fundaciones en España (finales del XVII). La Guerra de Sucesión española, con sus consecuencias políticas, les apartó de estas fundaciones.

La provincia sarda se distinguió por su devoción a Calasanz.

Culturalmente contribuyeron a la "italianización" de Cerdeña, tras la larga permanencia en la órbita hispánica[Notas 13].

Muy vinculados a las autoridades de la época del despotismo ilustrado[Notas 14], cuyas directrices no fueron beneficiosas para las Escuelas Pías (número de religiosos, propiedades, planes de estudio,etc.). El "numerus clausus" de religiosos y novicios, junto con la poca preparación recibida en las casas de formación, anunciaban una lenta agonía de la provincia. Así y todo llegó a tener un centenar de religiosos a comienzos del XIX. Tuvo dificultades por la mala administración.

Varios religiosos tuvieron excesiva preocupación por ocupar cargos públicos en el sistema educativo trazado por el gobierno. Algunos fueron profesores universitarios; otros, enviados por el gobierno a Turín, fueron, posteriormente, nombrados directores de escuelas públicas y normales de maestros. Todo esto llevó a que un número notable de religiosos solucionarán su vida con empleos oficiales y se desentendieran de la Orden.

1.2 Europa Central.

Comprende dos núcleos distintos: el germánico (Bohemia, Hungría, Austria y Renania-Suiza) y el polaco (Polonia y Lituania).

Vivieron en situaciones políticas adversas en varias ocasiones. Sus características principales son: misión de frontera (herejes, cismáticos); organización e innovación pedagógica; fuerte vinculación estatal y nobiliaria; enfrentamientos con la Compañía de Jesús, en el problema de la libertad de enseñanza.

a. Provincia de Bohemia.

Recibió el nombre de Germania[Notas 15] hasta 1751. Comprende una parte de la actual Checoslovaquia. De este núcleo nacieron dos provincias (Hungría y Austria) y hasta pasó algunas casas a la nueva provincia renano-suiza.

En 1752 se fundó la casa de Praga, centro neurálgico de la provincia y uno de los colegios más célebres.

Su prestigio intelectual fue grande, en emulación con los jesuitas. En el campo de la historia propagaron el método maurista.

Con el emperador José II (leyes de 1783) fue separada de la obediencia a Roma.

b. Provincia de Hungría.

Abarcaba regiones actualmente fuera del estado magiar, como Eslovaquia (Checoslovaquia) y Transilvania (Rumanía).

Muchas de sus fundaciones fueron de iniciativa episcopal (obispos formados en Roma y, por tanto, conocedores de la obra calasancia). Estos obispos tenían como principal plan pastoral la fundación de colegios y seminarios.

El prestigio intelectual de esta provincia fue inmenso. Se destacaron en el cultivo de la lengua magiar, elemento capital para el resurgimiento nacional del siglo XIX. Su enseñanza estuvo abierta a todas las clases sociales[Notas 16].

Fue importante su vinculación con el estado e incluso tuvieron ayuda económica oficial. El número de religiosos, casas o colegios e internados fue considerable. En el campo universitario destacaron varias profesores escolapios.

Con las ya citadas leyes de José II le fue impuesta la separación de Roma.

c. Provincia de Austria.

Se constituyó en una parte del imperio de los Habsburgos, principalmente en Viena, centro de primera magnitud[Notas 17].

Los escolapios, sobre todo tras la disolución de la Compañía de Jesús (1773), fueron los más populares educadores de Austria (época de la emperatriz María Teresa, creadora precisamente de la escuela pública). Posiblemente, por su estrecha vinculación al trono, se adaptaron excesivamente a la situación.

Regentaron colegios, parroquias, internados; participaron en Academias científicas y en la preparación de los planes de enseñanza oficiales (P. Graciano Marx).

Contribuyó, con algunas casas, a la fundación de la provincia de Renania-Suiza.

Con José II, desde 1780, fue separada de la obediencia a Roma. El gobierno austriaco procedió a una desamortización de conventos y monasterios, con cuyos bienes creó un "fondo para la religión", con el fin de pagar a los párrocos. Al mismo tiempo introdujo la enseñanza sistemática de la religión en las escuelas.

d. Provincia de Renania-Suiza.

Fue creada en 1776 con casas procedentes de Bohemia y Austria. Después se extendió a Suiza.

Su situación geográfica no favoreció su desarrollo y el contacto normal entre sus casas y el Provincial.

Gozó de un gran prestigio intelectual, a pesar de la escasez de religiosos y la penuria económica.

La Revolución Francesa y las guerras napoleónicas asolaron las tierras de la margen izquierda del Rhin. La provincia desapareció propiamente en 1808 ("expiravit omnino provincia nostra", escribían dos escolapios de Kempten, en ese mismo años, en su última carta al P. General). Todavía, en 1812, las tropas francesas asesinaron al P. Hemmerle, en Kirn, quizá el último escolapio de esa casa. Esta provincia ya no volvió a restaurarse.

e. Provincia de Polonia.

Provincia establecida en el antiguo reino de Polonia y en el Gran Ducado de Lituania, junto con otras regiones. Para una información amplia de su personalidad y actividad véase D V.

Contó con un notable número de religiosos y casas.

La protección real (incluso otorgó un derecho de publicar libros, en exclusiva, en su propia imprenta) fue decisiva. Los escolapios estuvieron implicados en todos los problemas más significativos de Polonia y Lituania: labor misionera con los luteranos lituanos; intervención en la querella de los ritos (uniatas); lucha con los jesuitas por la libertad de enseñanza y apelación al papa; polonización de Lituania; reforma educativa[Notas 18]; cultivo de la lengua y el nacionalismo polaco, sobre todo en la época de los repartos y del dominio ruso[Notas 19].

Tras el reparto de 1795 dejó de existir oficialmente, aunque siempre hubo escolapios polacos, incluso en la época rusa (después de 1815). Tal como se ha dicho, durante algún tiempo se crearon provincias, además de la lituana, como la de Galitzia (zona austriaca de Polonia, 1795-1810), Prusia (zona prusiana de Polonia, 1795-1807).

f. Provincia de Lituania.

Se formó en 1736 con las casas polacas ya existentes en el Gran Ducado de Lituania.

Tuvo gran vitalidad, en todos los sentidos[Notas 20]. Llegó a tener casas en territorio ruso.

Su anexión a Rusia, con la consiguiente persecución, culminó con las leyes de 1832 que prohibían la enseñanza a los religiosos. Hasta 1853 existió una casa con algunos escolapios.

1.3 España.

El siglo XVIII comienza con la Guerra de Sucesión (1701-1714). Las primeras fundaciones escolapias, llevadas a cabo por los escolapios sardos y napolitanos, se constituyen en Comisariado General (1706-1711), dependiente de Roma. Desde 1711 a 1731, en Vicariato General. En 1731 se crea la Provincia de España (1731-1742), que llegó a contar con 202 religiosos y 16 casas. Y se había fundado en Zaragoza, Madrid y Valencia (la llegada a Barcelona se haría a comienzos del XIX).

El Capítulo Provincial celebrado en Madrid (1741) pidió una reordenación de la Provincia. Así en 1742 nació la Provincia de Aragón (todas las casas de España, excepto Cataluña) y se creó la Viceprovincia de Cataluña, sujeta directamente al P. General. En 1751 fue elevada al rango de Provincia. En 1753 se erigió la Provincia de Castilla.

Durante el siglo no abundaron las fundaciones, a pesar de las numerosas peticiones e intentos. V. Faubell ha señalado el regalismo como uno de los frenos más eficaces, además de otros obstáculos (clero, maestros, municipios, Compañía de Jesús,etc.). Esta oposición apareció tanto en los intentos de fundar en grandes poblaciones como en los pueblos.

La Orden no tuvo tampoco un plan de expansión. De hecho la mayor parte de las fundaciones se hicieron en los antiguos estados de la Corona de Aragón y en Madrid.

El deseo de fundar en grandes poblaciones se debió, posiblemente, al intento de equilibrar la economía con la posesión de grandes colegios.

La economía para la supervivencia de las escuelas provenía de fundaciones o propiedades, aportaciones de los municipios, pensiones de internos, culto (estipendios de misas y limosnas). Fue bastante precaria.

La enseñanza era gratuita. Esta apertura a todas las clases sociales marcó profundamente a las Escuelas Pías de España y las hicieron muy populares, como una especie de escuela pública accesible hasta a las clases más modestas[Notas 21].

Los escolapios gozaron de prestigio intelectual y buen hacer pedagógico. Fueron apreciados en la Corte. Algunos le tuvieron excesivo apego[Notas 22].

a. Provincia de Aragón.

Los continuos cambios y divisiones para crear nuevas provincias no la favorecieron. Los escolapios aragoneses se distinguieron por un gran fervor calasancio, incluso en etapas anteriores a la constitución de la Provincia. Así el P. Antonio Ginés (1662-1742) llegó a ser Vicario General de la Provincia de España. A él le cupo el honor de ser el primer superior de la casa de Peralta (1697). Ya en 1742, tal como se ha dicho, se contituyó la provincia. No creció apenas en casas. Su interés por lo calasancio quedó reflejado, a título de ejemplo, en las obras de los PP. Antonio Caxón (1712-1775) y José Jericó (1707-1786), autor este último de la conocida obra "Varones insignes en santidad de vida del Instituto y Religión de las Escuelas Pías" (Valencia, 1751). Contó con destacados religiosos por su saber, como el P. Benito Feliu (1732-1801), buen humanista; los obispos Melchor Serrano y Basilio Sancho; el general de la Orden Cayetano Ramo; el predicador y patriota Basilio Boggiero (1752-1809),etc.

Esta provincia, con unas doce casas, se estableció en Zaragoza (Colegio Santo Tomás, 1732) y en Valencia (San Joaquín, 1738)[Notas 23].

b. Provincia de Cataluña.

Ya se ha comentado la primera fundación en Cataluña (Moià, 1683)[Notas 24] Primero como Viceprovincia (1742-1751) y después como provincia (1751)[Notas 25] alcanzó a tener pocas casas (7), aunque sus religiosos, antes de terminar el XVIII, eran unos cien. En la etapa anterior a su configuración jurídica independiente, ya contó con escolapios eximios, como el ejemplar religioso e historiador de la Orden P. Josep Font (1672-1735)[Notas 26].

Tuvo muchos impedimentos para conseguir nuevas fundaciones y en todo el siglo no se pudo tener ninguna casa en Barcelona. La sede de la Curia Provincial estuvo en Balaguer, Igualada y, posteriormente, en Mataró, en cuyo colegio llegó a haber clases de filosofía homologadas por la universidad de Cervera.

Su primer provincial fue el P. Baltasar Toneu (1691-1751). Impulsó los estudios humanistas y científicos, en contraste con lo pretendido por el grupo más tradicional. Esta línea innovadora fue continuada por provinciales como el P. Joan Balcells (1710 - 1753), profesor de retórica, filosofía y teología.[Notas 27].

c. Provincia de Castilla.

Formada en 1753. Tenía seis casas. En Madrid tuvo dos colegios de gran importancia y raigambre popular: San Fernando (1729) y San Antón (1759). En 1736 se fundó en Getafe, otro de sus centros más distinguidos[Notas 28].

A pesar de las frecuentes relaciones con la Corte, apenas pudo conseguir nuevas fundaciones en este siglo.

Entre sus religiosos contó con varios ilustres sabios y humanistas. Bastaría recordar al P. Felipe Scío (1738-1796), biblista y pedagogo, obispo electo de Segovia. Su obra más importante, editada en Valencia, fue la traducción castellana de la Biblia Vulgata[Notas 29]. Entre sus latinistas y retóricos destaca el P. Calixto Hornero (1742-1797)[Notas 30].

d. Vicaría General de España.

La política regalista borbónica consiguió un gran triunfo con la bula "Inter graviores" (15 de mayo de 1804) del papa Pío VII. Su aplicación a las Escuelas Pías españolas abarcó un siglo. Introdujo un elemento perturbador -como en las provincias centroeuropeas lo había hecho el josefinismo- para la unidad de la Orden y contribuyó a debilitar, junto con otros factores, el empuje conseguido a lo largo del XVIII. En su momento se hará el balance de esta institución, no siempre negativa para las Escuelas Pías, casi destruida en otras partes de la Orden a lo largo del siglo XIX y, sin embargo, iniciando su expansión americana, en ese mismo siglo, desde la propia Escuela Pía española.

Notas

  1. .cf.P 1, p.56
  2. .cf FA, p.31-41
  3. .P 1, p.62
  4. .cf FA, p.31-41
  5. .cf D II, p.520
  6. .cf Antonella Bonato: "Gli studi elettrici del'700: Padre Carlo Bª Barletti", ASP n. 9 (1981), p.147-184
  7. .cf RI n. 25 y n. 28
  8. .cf Mario Carisio: "La Provincia Ligure delle Scuole Pie", RI n. 2 (1981), p.139-141
  9. .cf bibliografía: C, LAZ, LO 1, TO 1, TO 2; Eph. Cal. n. 7-8 (1984
  10. .cf Enzo Ferroni: "La tradizione scientifica dei Padri Scolopi della Toscana", RI n. 2 (1981), p.75-90; G. Bravieri:"Per una storia dell'Osservatorio Ximeniano", RI n. 1 (1981) p.13-31; n. 2 p.103-114; n. 3, p.170-181; D. Barsanti: "Stanilao Canovai e Gaetano del Ricco. Il sodalizio umano e scientifico di due Scolopi fiorentini fra XVIII e XIX secolo", Firenze, 1988
  11. .cf Rapsodo: "Per una storia della Biblioteca delle Scuole Pie Fiorentine", RI n. 34 (1992),p.100 - 110
  12. .ver el art. del P. Sántha cit. al tratar de los PP. Generales y los nn. 11, 12, 14 y 28 de RI
  13. .cf CO
  14. .G. Lilliu: "Gli Scolopi sardi al tempo del Bogino", RI n. 8 (1983), p.117-125
  15. .Para su historia y aportación científica son de interés los siguientes trabajos: Aemilius Büchler: "Tria Ordinis Calasanctiani saecula in Bohemia, Moravia et Silesia", Eph. Cal. n. 1 (1933), p.10-17; J. Svátek: "Articoli e studi interno alla storia degli Scolopi di Bohemia e Moravia.(Cenni bibliografici)", Eph. Cal. n. 4 (1969) p.141-149; n. 7-9 (1972) p.222-227; n.10-11 (1972) p.257-265; Karl Adolf Franz Fischer: "Die Piaristen Mathematiker mährens", ASP n. 12 (1982), p.337-373; Václar Bartusek: "L'enseignement du français dans le pays de Bohème (1620 - début XIXe siècle", ASP n. 28 (1990), p.237 - 252.
  16. .cf Ladislas Szönyi: "Discipuli mendicantes", Eph. Cal. n. 9 (1970), p.280-281
  17. .cf L. Picanyol: "Alterum ab erectione provinciarum Catalauniae et Austriae centenarium", Eph. Cal. n. 3 (1951), p.71-76; G. Gärtner: "Notae historicae de Ecclesia Viennensi ad S. Mariam Fidelem", Eph. Cal. n. 5-6 (1949), p.111-114
  18. .S. Konarski, 1699-1773. Ver SI; I. Buba: "P. Stanislas Konarski."Aggiornamento" scholarum in Polonia medio saeculo XVIII", Eph.Cal. n. 2, p.54-74 y n. 3, p.94-109 (1969); I. Buba: "Instauratio studiorum Konarskiana in Provincia Poloniae medio saeculo XVIII documentis momentosis illustrata" ASP n. 3 (1978), p.71-86. A. Wisniewski, 1718-1773. Ver Josephus Polkowski: "P. Antonius Wisniewski, vir fidei et scientiarum", Eph. Cal. n. 10 - 12, p.277-281 (1974
  19. .cf Tadeusz Slowikowski: "Los manuales de los Padres Escolapios para la enseñanza de la Historia en el siglo XVIII en Polonia", AC n. 53 (1985), p.125-184
  20. .ver D V
  21. .cf FA p.31-41; 136; 162 y 165; 530 y 532-53. Milagrosa Romero: "La acción social de la Iglesia en la Edad Moderna", XX Siglos n. 3 (1991), p.25-36
  22. .J. Unanua Pagola: "Proyecciones del siglo XVIII en la historia fundacional de las Escuelas Pías en España. Luces y sombras" AC n. 37 (1977), p.209-252
  23. .cf LE; M. Sobrino: "Descripción histórico-demográfica del emplazamiento urbano del Colegio de Escuelas Pías de Zaragoza", AC n.40 (1978), p.491-545; J.C. Sanz Esteve: "Historia del Colegio. Hablan los medallones", PL, 4ª época n. 18, Valencia, 1988, p.11-16 y 33; idem:"El Arzobispo Andrés Mayoral, la Iglesia de las Escuelas Pías y el Gremio de Carpinteros", id. p.25-27. Sobre el P. Feliu hay varios artículos del P. Joan Florensa, entre los que destaca el siguiente:"Reforma de la Universidad de Valencia a fines del siglo XVIII y el P. Benito Feliu", AC (1964) p.409-444 y AC (1965) p.81-106
  24. .cf PE
  25. .cf L. Picanyol: "Alterum ab erectione provinciarum Catalauniae et Austriae centenarium", Eph. Cal.n.3 (1951), p.71-76
  26. .cf Joan Florensa: "P. Giuseppe Font, spiritualità di una vita attiva" RI n. 17 (1986), p.274-284
  27. .Cf Joan Florensa: "Cartas circulares de los PP. Provinciales de Cataluña (1742-1835)", ASP n. 30 (1991), p.95-192
  28. .cf Ana Rodríguez Marcos: "Primera edad de oro del Colegio escolapio de Getafe (1772-1808) ASP n. 10 (1981), p.301-334; Jesús Diéguez: "¡Felicítame! Cumplo 250 años. Crónica informal de un colegio: Escuelas Pías de Getafe (Madrid)", 1987, págs. 156
  29. .cf AC (1961) nº extraordinario dedicado al P. Scío; cf también José P. Burgués Dalmau: "La Biblia del P. Felipe Scío primera edición católica de la Biblia en España (1790-1793), AC n. 58 (1987), p.259-335; Andrés Chávarri: "La creación en los comentarios de la Biblia del Padre Felipe Scío" AC n. 64 (1990), p.569-585
  30. .cf Luis de Cañigral: "Bibliografía de un humanista olvidado, el P. Calixto Hornero, escolapio", AC n. 61 (1989), p.61-77