DelMonteVisitaGeneral/1696-03

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[1696, Marzo]

Día 1 de marzo de 1696. Radom. El P. General había ordenado antes para la salida de de Radom a Rzeszów que prepararan todo el avituallamiento, y la cosa se retrasó hasta el día de hoy en que se terminó la visita. Siempre surgían dificultades en los albergues, todavía más porque estos días coincidían con las fiestas de los Carnavales; pero prefirió soportar alguna incomodidad, antes que la pérdida de tiempo. Por eso, terminó muchas cosas al amanecer, firmó los libros de economía, en conformidad con las advertencias de los delegados, e hizo algunas otras cosas de obligación, con los ayudantes habituales. Luego, con el P. Jerónimo de los Santos Pedro y Pablo, Rector, como guía del itinerario a Rzeszów, salimos hacia las 10, con un viento que venía soplando con fuerza hacía ya algunos días; mas, antes de salir, llegó a visitar al P. General el Señor Estanislao Ostrowoski, oficial eclesiástico de Radom.

En el momento de salir y decir adiós a la Comunidad, antes de subirse al asiento más honorífico, el P. General hizo de nuevo algunas otras advertencias sobre ciertas cosas, y salió con sus Compañeros hasta fuera de la ciudad. Seguimos, como de costumbre, por una planicie muy arenosa, y frecuentes bosque de pinos, durante cinco leguas, no sin la incomodidad de los vientos, y llegamos de noche a Ilza, ciudad en gran parte de madera, que pertenece a la Mesa Episcopal de Cracovia.

Por olvido de anotación diaria, el día anterior habíamos omitido la presentación al P. General por medio del P. Pedro de San Sebastián, profesor de Retórica de cuatro alumnos suyos, que habían pedido hacía tiempo ser admitidos a nuestro hábito. El P. General les echó un sermoncito sobre la vocación religiosa. Como tenía de ellos una buena información, tanto de la vida espiritual como de las letras, y, por su aspecto se había dado cuenta de que manifestaban un buen carácter para la vida religiosa, les dio toda esperanza de ser admitidos, incluso por él mismo, con tal de que continuaran en el mismo deseo. Le dijeron que todos estaban en el segundo o tercer año de Retórica. Sus nombres eran: Andrés José Zanchiewicz, de Chelm; Juan Slominski, de Maceivic, de la diócesis de Cracovia; Adán Slemmzer, de Radom; y Antonio Hosio (se dice que tiene su origen en la familia del célebre Cardenal Hosio), de Wartenburg, diócesis de Warmia, conocedor de la lengua germana y polaca.

Habíamos omitido también que, al visitar a la Comunidad, tanto de Gora como de Radom, el P. General, fingiendo que quería salir de casa con todos, de repente dijo que todos se presentaran ante él con el hábito regular completo. Cuando llegaron, examinó los hábitos y vestidos de todos, tanto internos como externos, para ver si estaban en conformidad de las Constituciones y de nuestra costumbre, y observó una gran deformidad en los sombreros, porque sus fabricantes no estaban en Polonia, sino que los traían los que vendían de otras naciones; y con razón, porque los polacos usan siempre un gorro sólo de paño, incluso rodeado de varios tipos de pieles. Otros los llevaban con lazos de seda, incluso rodeados de flecos. También encontró que los zapatos a veces, unos los llevaban ajustados con hebillas de bronce, otros con cordones que no eran de cuero, y todos con talones elevados, que desdecían completamente de la condición religiosa, y eran del todo distintos a lo prescrito por Alejandro VIII, de feliz memoria; más aún sólo rezumaban secularidad. Todo lo cual lo corrigió seriamente.

Día 2 de marzo de 1696. En camino Cesado el viento, y con temperatura más agradable, al amanecer partimos de Ilza, y, caminando casi de continuo por una inmensa selva, a cinco leguas por un camino difícil por las profundas arenas, llegamos a descansar a la hora de la comida en un pueblo llamado en polaco Ostroviec; como de costumbre, de casitas de madera, colocado en una colina donde el aire soplaba inclemente. Después de un breve descanso, atravesamos un largo puente de madera del río que riega la ciudad, desde donde seguimos, durante mucho recorrido, por caminos enlodados con maderos puestos encima para pasar en varios lugares. Hoy el camino iba por un terreno sin bosques y con colinas suaves. Finalmente, llegamos a un pueblo llamado Opatow. Daba impresión de una ciudad destruida, rodeada, en parte, de murallas. Tiene algunas casas de piedra, las demás son de madera. Una plaza enorme y embarrada. Gran cantidad de hebreos barbudos con vestidos negros, que les llegan hasta las rodillas, tan llamativos que, aunque no se quiera advertir quiénes son, lo manifiestan. Había una gran dificultad para poder encontrar hospedaje. Al final lo encontramos, pero tan desangelado, maloliente y frío, que los mismos Padres polacos prefirieron dormir en un establo, sobre los carros, antes que en el albergue. Es un insigne lugar Palatino, con pequeños y frecuentes comicios.

Día 3 de marzo de 1696. En camino Antes de la salida del sol, dejamos Opatow, después de pasar una noche desafortunada. Nos encontramos con frecuentes colinas coronadas de plantaciones; con frecuencia también, con aldeas, riachuelos y albergues campestres. La región estaba más habitada que hasta ahora. Vimos, a la derecha, Ossolin, la patria de Ossolinski, quien fue enviado a Roma por Ladislao IV, Rey de Polonia, por dos veces, como Embajador Regio ante Urbano VIII, de feliz memoria. Nos detuvimos allí unos momentos, para visitar la Iglesia, situada a la orilla del camino, en la que se dice que se puede ver la imagen y forma del Pesebre de Belén de Nuestro Señor. Oímos que en ella se había celebrado recientemente el funeral del Sr. Denhoff, hermano carnal del Cardenal Juan Casimiro, del mismo apellido, Obispo de Cesena. Fue, por cierto, un caso lastimoso. Unos días antes había ido de caza con su séquito de Corte, y, apartándose, solo, por un paraje rústico, fue asesinado.

De aquí, tras unas cinco leguas de camino desde Opatow, llegamos a Pokrzywnica, que en polaco se dice Utticet, donde nos encontramos con el cenobio de PP. Cistercienses, famoso por su antigüedad, que se dice fue el segundo edificado en tiempo de San Bernardo. Los monjes, que se habían enterado de que pasaba por allí el P. General, nos obsequiaron con vino húngaro, pan y fruta para el albergue, en el que nos detuvimos a mediodía. Luego seguimos una legua junto a la ribera del Vístula, que atravesamos por un pontón (construido de maderos, de una orilla a la otra, enorme, en forma de nave irregular, que sirve para transportar mercancías). Desde aquí, continuamos, a través de charcas; tan profundas, que, a veces lo hicimos de pie sobre los carros, a la manera de la gente del lugar; de lo contrario, nos hubiéramos mojado al menos los pies. Para encontrar una posada, cuando ya era de noche, tuvimos que dar muchas vueltas; hasta que, finalmente, fuimos recibidos por un campesino, y colocados entre caballos, aurigas y carros, expuestos. Aquello era todo al mismo tiempo: vivienda, establo y taller; de todo un poco, por así decir. Y, además de todas estas estrecheces, acogía a seis terneros, a seis de los nuestros, a toda la familia del campesino, y a otros viajeros. Tomamos una cena ligera, como de costumbre, sobre heno extendido en el suelo, y no estaba tan mal. Y como los huéspedes eran de sexos distintos, se hizo una tienda con vestidos y colgaduras bajo la cual se metieron el P. General y los compañeros; los demás se tendieron alrededor de sus cosillas para dormir. Así que se convirtió en una sala tripartita, para nosotros, para las mujeres, y para los becerros.

Día 4 de marzo de 1696. En camino Preparando la salida a la aurora, emprendimos el camino. Entre pozas y arbustos primero, y luego por un bosque de pinos, que se alargó casi cuatro leguas, retrasando poco a poco el camino por los baches de barro que encontraba el coche y las raíces de árboles, llegamos a Kolbuszowa. Como era el Domingo de Cuaresma, dijimos la Misa. Es un pueblo grandísimo, todo de madera, que pertenece al Excmo. Mariscal de la Curia, Lubomirski. Éste tiene la casa de piedra, que respira suntuosidad por todas partes, según la costumbre del lugar y de la región. Los habitantes son una mezcla de católicos y hebreos.

El P. General se retiró, pues no quería retardar el viaje, a causa de los homenajes preparados por el Excmo. Mariscal. Todos teníamos la esperanza de llegar a Rzeszów, y por eso continuamos rápidamente por el camino más corto, por un bosque cerrado de densísimos y antiquísimos árboles. Al terminarlo, nos encontramos con algunos campesinos que salieron a nuestro encuentro, y nos previnieron de los caminos más encharcados e intransitables por la noche, hasta Rzeszów, aunque sólo estábamos a una legua de la Casa de Rzeszów. Así que nos desviamos del sendero, y llegamos a Glogow, una población perteneciente al Príncipe Jerónimo Agustín Lubomirski, Tesorero Supremo del Reino de Polonia. Como se celebraban las fiestas de los Carnavales, nos costó trabajo llegar al albergue de Glogow. Es costumbre entre los polacos celebrar estas fiestas profanas, no como se hace en Italia, con representaciones dramáticas, con personajes imaginarios y jocosos, y cosas parecidas, sino con brindis públicos y festines. En algunos albergues, se encuentran bandas de borrachos, sobre todo rústicos, con quienes los viajeros tienen que andar con mucha cautela en ese tiempo. Para no ser molestados, pues la fuerza de Baco actúa movida por la cerveza, es preferible meterse por la noche en algún tugurio ordinario, en vez de ir a una posada, entre los delirios de los bebedores. Además, estos mesones públicos constan, a lo más, de un salón, y los que pasan la noche en ellos, o tienen que soportar los peligros de los que se tambalean, o pasar la noche sin dormir.

Día 5 de marzo de 1696. En camino a Rzeszów Hacia las seis y media de la mañana, partimos de Glogow, avanzando entre los valles, por continuos charcos de agua, pero contemplando sus campos feraces, bastante bien cultivados, con sus charcas. Y, aunque Rzeszów dista solamente una legua de Glogow, debido a los charcos y al fango, el tiempo empleado en el camino fue de casi tres horas.

Antes de salir de Glogow nos había llegado un aviso de que había salido a nuestro encuentro el P. Agustín de San Juan Bautista, Rector de Rzeszów, varón célebre en prudencia y en letras en toda la Provincia. Nos encontramos con él, y un Compañero, a una milla italiana aproximadamente. Se montó en el coche con el P. General antes de llegar a la ciudad, tal como lo quiso el mismo P. General, para evitar la afluencia de ciudadanos, y nos condujo al Colegio. La llegada fue inesperada, pues por falta de correo, no hubo forma de anunciarla con tiempo. Estaba a la puerta de la Iglesia toda la Comunidad, preparada con abrigos. Ésta, postrada a sus pies, según la costumbre polaca, recibió al P. General con filial cariño. Él se acercó enseguida a la grada del altar mayor, y, tras una breve oración en silencio ante el Santísimo Sacramento, recitó la ´Oración de los que retornan a Casa´, a la que respondieron los demás. De allí, subiendo a la sede que se le había preparado, y bendiciendo paternalmente a todos, se retiró a descansar un poco y a prepararse para la celebración de la Santa Misa.

La ciudad de Rzeszów está situada en un valle lleno de agua y lodo, de la diócesis de Przemysl, Palatinado de Rusia, bajo el Poder del susodicho Lubomirski, Gran Tesorero de Polonia, quien, como los demás magnates y próceres del Reino, en sus respectivas sus aldeas, usa también el derecho de espada. Nuestro Colegio tiene una forma regular, aunque no está del todo bien construido, alejado de la acumulación de los habitantes, y no lejos la ciudadela, o residencia de los Lubomirski. Hay en él un Estudio de Filosofía, terminado, por cierto, hace pocos meses, al que se añaden otros jóvenes de distintos estudios, no promovidos a ministerios, a causa de los actuales tumultos de la Provincia de Polonia. La Iglesia aparenta bastante cuidada. Tiene al lado un huerto, cerrado con estacas todo alrededor, dentro del cual hay también muchas casitas y oficinas para la familia seglar. Todo esto lo visitó el P. General por gusto, pues no quería iniciar la visita hasta los próximos días de Cuaresma.

Día 6 de marzo de 1696. En Rzeszów Como era el día de Carnaval, en obsequio a la recreación religiosa no se comenzó la Visita. Vino a homenajear a nuestro P. General el Muy Ilustre Señor Elefantucci, Prepósito de Rzeszów, de Lucca, anciano casi octogenario, quien durante casi sesenta años actuó en Polonia favorecido por los Señores Lubomirski el cual, recordando a los primeros Religiosos nuestros enviados a Polonia para promover el Instituto, según el deseo de Rey Ladislao IV, contó muchas cosas de ellos, sobre todo del Venerable P. Pedro Casani, lucense, compatriota suyo.

Día 7 de marzo de 1696, en Rzeszów. Habiendo oído el P. General, al llegar a Polonia, que el H. Jacinto de la Santa Cruz, clérigo profeso, había llegado al colmo de la incorregibilidad, porque, sin esperar ningún decreto, había huido de la Casa de Dombrowica y llegado a Rzeszów, intentó buscarlo entre los familiares, en la aldea de Craczkoma, para lo cual le escribió una carta de convocatoria a la clausura, con las amenazas habituales, etc.

Además, este día el P. General intimó el comienzo de la Visita, como se dice en la página 203, añadiendo algo acerca de nuestros estudiantes, y mandó que el decreto se fijara en la puerta. Después llegó el Señor Vice Camarlengo de Przemyśl, sobrino de dicho Hermano Jacinto de la Santa Cruz, llevándolo con él. Habló ante el P. General, diciéndole que hablara tranquilamente con el reo, instándole, sobre todo, a que lo expulsara de la Orden bajo otra fórmula distinta a la de considerarlo incorregible. El P. General les respondió que así lo haría, atendiendo a la caridad, pero sin faltar a la justicia, demostrando claramente la seriedad de su gobierno y el abuso del religioso. Le citó las leyes y Cánones Apostólicos, que dicen la manera de actuar contra los fugitivos e incorregibles. El P. General satisfizo de tal manera las peticiones del Señor Vice Camarlengo, que, mirando al clérigo familiar suyo, dijo: “Óigalo bien Su Señoría, y tranquilícese”. Después, tras recitar el Salterio del Nombre de María, y hacerle una oportuna exhortación, absolvió, ante toda la Comunidad, al mismo Jacinto de la excomunión en la que había incurrido durante seis meses.

Terminado esta cometido, se dirigió a la Comunidad, prosiguió el comienzo de la Visita, pronunciando una plática espiritual sobre aquel momento, y fuimos a la Sacristía, donde, todos revestidos con sobrepelliz, inspeccionó la custodia del Pan de los Ángeles, y de toda la Iglesia. Luego, encomendada la prosecución de las visitas local y real a los Padres Miguel de la Visitación y Antonio de San José, el P. General fue enseguida a sus habitaciones, para recoger información y hacer algún decreto sobre dicho clérigo fugitivo. Lo llamó, y comenzaron las Actas, que duraron varias horas.

Día 8 de marzo de 1696. En Rzeszów Desde el amanecer hasta casi mediodía, tuvo lugar ante el P. General un examen del H. Jacinto de la Santa Cruz, fugitivo, que podría ser expulsado bien bajo título de de profesión inválida, o de incorregibilidad, según las Actas y declaraciones recibidas sobre esta cuestión. Terminado este examen, el P. General se lo entregó a los Padres Miguel Y Antonio, Secretario, para que lo consideraran, y dijeran su parecer. Y él se fue a iniciar la visita de las personas.

Día 9 de marzo de 1696. En Rzeszów. Nombrados los delegados para la Visita local, el P. General se dedicó a escuchar a las personas. Acudieron a ofrecerle sus respetos los Padres Bernardinos, y el Plebano, un noble, devoto de la Orden.

Día 10 de marzo. En Rzeszów. Los Oficiales de la Cofradía del Santo Escapulario, fundada en nuestra Iglesia de Rzeszów, presididos por su Príncipe, que ofreció un saludo muy honroso, como de costumbre, acudieron a homenajear al P. General, quien le respondió con pocas y religiosas palabras, y luego entregó la Carta de Hermandad de la Orden a toda la Fraternidad. Hubo una Congregación acerca de la causa del H. Jacinto de la Santa Cruz, que apuntaba a la incorregibilidad; en ella participaron los Padres Miguel, Rector de Rzeszów, y yo, Secretario. Después de reiniciado el asunto, se procedió a la ulteriores acciones, según consta en las Actas. Continuó también la visita de las personas.

Día 11 de marzo de 1696. En Rzeszów. Como se le ofrecía la ocasión, aprovechando el regreso a Cracovia del Sr. Canónigo Bokon, hermano carnal de la mujer del Gran Tesorero del Reino, [el P. General] escribió muchas cartas. Para las exhortaciones al H. Jacinto de la Santa Cruz, a fin de que abandonara la incorregibilidad, fueron nombrados el P. Glicerio [Magnuszewski] de San Esteban, Retórico, y el P. José de la Purificación, profesor de Filosofía. Como los Escolares no habían vuelto de las fiestas de Carnaval, su comunión general prevista fue retrasada a otro día, y sólo nuestros Clérigos y Operarios acudieron a su Misa, y les dio la comunión. Después de la oración vespertina, el P. General dio una conferencia espiritual a la Comunidad, partiendo del Evangelio del día: “Jesús fue conducido por el Espíritu Santo para ser tentado por el diablo”, señalando que, en la Orden, hay quienes son tentados, y otros que tientan.

Día 12 y 13 de marzo de 1696. En Rzeszów. Dedicó el tiempo, tanto a la causa de la absolución de la incorregibilidad del H. Jacinto de la Cruz, como a la visita de las personas y locales. Sobre dicha causa tuvo frecuentes reuniones, e hizo muchas cosas, como consta en las mismas Actas originales.

Día 14 de marzo de 1696. En Rzeszów. Tuvo dos reuniones acerca de la causa de incorregibilidad del H. Jacinto de la Cruz; una por la tarde, y otra por la mañana, según las Actas. Fueron examinados cinco juniores que terminaban la filosofía, unos de 30 años de edad, y otros pasaban de esta edad, y les dio las dimisorias, del siguiente tenor:

“Yo, Francisco de San Pedro, Prepósito General de los CC. RR. PP. de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, Comisario y Delegado de la Sede Apostólica.
Como en los estatutos del Concilio de Trento y en nuestras Constituciones aprobadas se determina que a nadie se le otorguen las órdenes Eclesiásticas sin el testimonio de sus Superiores, Nos, habiendo comprobado en vosotros, Cipriano de la Stma. Trinidad, Leonardo [Gorski] de la Visitación de la Santísima Virgen, Ignacio [Giabkanski] de Santa Margarita, Alejo [Hoszucki] de San Antonio, Onofre Antonio del Espíritu Santo, clérigos profesos en nuestra Orden, promovidos a la Primera Tonsura y a las Órdenes menores, habiendo tenido ante nos un examen, damos autorización, en el Señor, para que podáis ser válidamente promovidos, por el Ilmo. y Rvmo. Sr. Sufragáneo de Przemyśl, a las Sagradas Órdenes del Subdiaconado, Diaconado y Presbiterado; por lo tanto humildemente os recomendamos.
Dado en Rzeszów, en nuestra Casa de Escuelas Pías de Santos Miguel y Bartolomé, el 14 de marzo de 1696”.

Día 15 de marzo de 1696. En Rzeszów. El P. General con toda la Comunidad asistió al discurso pronunciado en la Octava de Santo Tomás de Aquino, patrono de nuestros estudiantes, por el H. Ignacio de Santa Margarita, estudiante de Filosofía, en público en la Iglesia. El tema del discurso fue sobre “El rayo de la diestra de Dios”. Al atardecer el H. Wenceslao [Dunikowski] de San Carlos, defendió solemnemente, en honor del P. General, las tesis de toda la Teología, bajo la dirección del P. José de la Purificación, Lector, siendo opositores el P. Prior de los Dominicos, Antonio [del Monte] de San José, Secretario, y el P. Pablo [Nagrodski] de Jesús, Vicerrector.

Día 16 de marzo de 1696. En Rzeszów. Los días anteriores vino a visitar al P. General el Magistrado Cristiano de Rzeszów; hoy por la mañana, en cambio, han venido a ofrecerle el mismo homenaje tres hebreos de la Sinagoga, delegados de los Ancianos de la misma Sinagoga; y, como regalo, le han ofrecido dulces. Conviene saber que la mayor parte de los ciudadanos de Rzeszów son hebreos, y muy poderosos. El P. General prosiguió la visita personal. El P. General tuvo, para el Capítulo espiritual, una plática, con un tema inspirado en el Evangelio del día, sobre la indolencia espiritual: “Toma tu camilla y anda, etc.”

Día 17 de marzo de 1696. En Rzeszów. El P. General continuó la visita personal. Después, tuvo Congregación con los Padres habituales, para tratar la causa de incorregibilidad del H. Jacinto de la Cruz, clérigo profeso; para la cual, como consta en las Actas, se reunieron también el reo, y el Procurador de la causa. Y, por ciertas causas, se dio una carta obediencial al clérigo, para presentarla al Ilmo. Ordinario del Lugar, con la información de que se había decidido que pudiera estar con sus familiares hasta nueva orden. Después de mediodía, el P. General se dedicó a la visita personal, y a actuaciones de hecho.

Día 18 de marzo de 1696. En Rzeszów. La comunión general de los Escolares, que se había retrasado, ha tenido lugar hoy en la Misa celebrada por el P. General, en la que comulgaron unos cuatrocientos. No ha habido Actos de visita. Plática por el P. General.

Día 19 de marzo de 1969. En Rzeszów. Igual que ayer, domingo, tampoco hoy ha habido casi nada de visita, a causa de las asiduas ocupaciones de los Religiosos en las funciones eclesiásticas de mañana y tarde. Pero, no por ello ha estado ocioso el P. General, pues, por otra parte, ha podido escuchar a personas, y ha trabajado en la corrección de los libros de economía. El tema de la plática de la víspera, después de la oración de la tarde fue sobre la Transfiguración del Señor:”Subió solo a un monte elevado” (Mt 17), sobre el alejamiento religioso.

Día 20 de marzo de 1696. En Rzeszów. Terminada la audiencia de las personas, el P. General visitó el local de las clases. Se trató sobre la construcción de otras nuevas; los más antiguos le mostraron un lugar separado, destinado para Juniorato. Comenzó a hacer la Síntesis de las cosas que había que corregir, según las informaciones de la Visita.

Día 21 de marzo de 1696. En Rzeszów. Terminó la Síntesis de las cosas que se debían corregir en la Visita, tanto de cada persona como de toda la Comunidad. Fue recibido el Muy Ilustre Decano de Rzeszów, con una carta del Señor Podolski, oficial General de Gniezno, como homenaje al P. General. Se tuvo una Congragación particular ante el P. General, sobre algunas emergencias más graves, según las Actas de la Visita.

Día 22 de marzo de 1696. En Rzeszów. El P. General recogió de las Actas de la Visita lo que en ellas se había anotado, acerca de lo que se debía amonestar a cada una de las personas de nuestra Comunidad. Tuvo también otra Congregación sobre lo que se quedó por decir el día anterior.

Día 23 de marzo de 1696. En Rzeszów. El P. General comenzó a llamar individualmente a los nuestros de Rzeszów, para amonestarlos paternalmente de las cosas que aparecían en las Actas de la visita personal; aunque en las mismas Actas no había nada digno de corrección en algunos. Como era viernes, el P. General, después de la oración de la tarde, tuvo con toda la Comunidad de Rzeszów el Capítulo de culpas, y pronunció un jugoso sermón, en el cual, partiendo del texto del Evangelio del día: “Un padre de familia plantó una viña etc.” (Mt 21), dijo que todos los Religiosos debían ser una mística vid.

Día 25 de marzo de 1696. En Rzeszów. Era la fiesta de la Anunciación; por lo que se celebró solemnemente el día del nacimiento de nuestra Orden. En la Misa del P. General, éste distribuyó la comunión a unas seiscientas personas. Después de comer, hubo una reunión sobre las cosas más graves observadas en la Visita, tratadas ya en otro momento. Al terminar la oración vespertina, el P. General hizo una plática sobre la concordia, inspirada en el evangelio del día: “Jesús expulsaba demonios etc.” (Lc 11).

Día 26 de marzo de 1696. En Rzeszów. El P. General dio unas instrucciones para los ejercicios espirituales de diez días que deberían tener los que se iban a ordenar sacerdotes. Prescribió, entre otras cosas, que cada día, en la oración mental de las tres, se leyeran los Capítulo “Sobre las Virtudes” de las Constituciones, para meditarlas. Además, distribuyó la lectura para cada día:

De la 1ª parte de las Constituciones: Para el 1º día, el cap. 4, 1ª parte, sobre la huida del mundo. Para el 2º día, el c. 5, sobre la práctica de la oración. Para el 3er día, c. 6, sobre el silencio. Para el 4º día, el c. 7, sobre la recepción de los sacramentos.

De la 2ª parte de las Constituciones: Para el 5º día, c. 1, sobre los tres votos en general. Para el 6º día, c. 2, sobre la Obediencia. Para el 7º día, c. 3, sobre la Castidad. Para el 8º día, c. 4 sobre los medios para conservar la Castidad. Para el 9º día, c. 5, sobre la Pobreza. Para el 10º día, c. 7, sobre la modestia y la caridad. Después hizo amonestaciones privadas.

En la hora de la recreación, inspeccionó el hábito actual de cada uno, y, al ver a algunos con tacones altos, calcetines de distintos colores, sombreros con flecos, capas de seda, sujetas con cintas, sotanas con botones extraños en el pecho, etc., determinó lo que se debía hacer.

La nieve ha estado cayendo durante cuatro días; así que, con los caminos cortados, se prevé una larga demora en Rzeszów. Parece que ha llegado el invierno en lugar de la primavera. Conviene anotar que el Ilmo. Sufragáneo de Przemyśl, con ocasión de nuestra larguísima comunicación sobre los privilegios de dichos Nuevos Sacerdotes, mediante la carta entregada por el P. General, los ha ordenado sin ninguna dificultad en tres días festivos[Notas 1].

Ayer, en la comida, regalaron al P. General un volumen manuscrito. En un discurso elegante y bien presentado, los estudiantes de Filosofía, que ya la habían terminado, le cantaban sus elogios. El P. Damián [Jorzinschi] de la Purificación, Maestro de Gramática, y filósofo recién laureado, le obsequió también, desde el ambón, con una dedicatoria y un saludo, en nombre de todos.

El año 1654, el Ilmo. y Rvmo. Antonio Pignatelli, Embajador Apostólico ante el Rey de Polonia, hoy Santísimo Señor Nuestro Inocencio XII, durante el tiempo de la guerra contra los suecos, introdujo en Rzeszów a los nuestros, fugitivos de Varsovia, con la ayuda de nuestros Ilmos. Bienhechores, los Lubomirski. Después de comer, el P. General visitó las clases, que son seis: de Filosofía, de Retórica, de Poesía, de Sintaxis, de Gramática, y de Pequeños. Cada una de ellas saludó al P. General con un discurso, adornado de grandes lucubraciones. Este mismo día revisó otra vez los hábitos de todos, como ya se ha dicho.

Día 27 de marzo de 1696. En Rzeszów. El P. General obsequió, a los adolescentes que el día anterior lo habían saludado, con medallitas; y con indulgencias, a cada uno de los maestros; a éstos les aconsejó que enseñaran a sus alumnos a recitar la Corona de las Doce Estrellas en honor de los privilegios de la Madre de Dios, tan recomendada por nuestro Venerable Patriarca, muy recomendada en sus conocidas Ordenanzas Revisadas; luego, en reunión particular, las Ordenanzas que debían observar, para mejor dirección de la casa de Rzeszów. Finalmente, dio al P. Rector de Radom una autorización del siguiente tenor:

“Juan Francisco de San Pedro, Prepósito General de los CC. RR. PP. De la Madre de Dios de las Escuelas Pías, Comisario y Delegado de la Sede Apostólica.
El P. Jerónimo [Wolski] de los Santos Pedro y Pablo, Rector de nuestra Casa de Radom, nos ha expuesto que sus Señores Padres piadosamente difuntos le han legado una pensión anual de trescientos florines polacos, que deben ser pagados por sus herederos, a beneficio del hijo. Y que él ha pensado seriamente que, en virtud de nuestros Capítulos Generales, el Religioso no puede disponer libremente de tales legados, sin las sanciones establecidas. Nos, adhiriéndonos con la presente a la proposición que el mismo P. Rector nos ha hecho, y sin contradecirle en absoluto, ordenamos que dichos florines polacos sean gastados en provecho de nuestra finca de Radom, llamada vulgarmente Scappar, en conformidad de los sagrados cánones, decretos apostólicos, y de nuestras Constituciones; de modo que el P. Jerónimo [Wolski] de los Santos Pedro y Pablo, Rector, puede emplearlo en las necesidades regulares de la misma con caridad religiosa mientras esté en la misma casa; no sólo porque lo permiten nuestras Constituciones, sino también como deuda de gratitud.
En fe de lo cual, etc.
Dado en Rzeszów, en nuestras Escuelas Pías, el día 26 de marzo de 1696”.

Día 28 de marzo de 1696. En Rzeszów. El P. General estuvo todo el día ocupando con el P. Rector, a causa de algunas dificultades aparecidas en las Actas de la Visita. En el día de ayer la crónica se olvidó de registrar que, al atardecer, hubo una larga consulta sobre los libros de la Iglesia y de la Economía, en los cuales se deben corregir los errores; y se determinó la manera de hacerlo. Estaban presentes, sobre todo, los Compañeros del P. General, el Rector, y los oficiales de la Casa. En el mismo día, el P. General ordenó poner en el registro las Ordenanzas para la Casa, sacadas de las Actas de la Visita, de la manera siguiente:

“(Están recogidas en cuatro secciones: 1ª Sobre las cosas eclesiásticas. 2ª Sobre la observancia regular. 3ª Sobre el Instituto de las Escuelas Pías. 4ª Sobre las cosas domésticas y la economía. Nos parecen significativas las recomendaciones relativas a la limpieza de las varias partes de la casa, a la extensión de la clausura, y a la uniformidad de las distintas clases de vestuario, para acabar diciendo:

“Recomendamos de tal manera esta ordenanza, y otras nuestras y de nuestros antecesores, así como las de los Visitadores Generales, de los Provinciales, y de los que no rechazan la observancia, que ordenamos se lean en la comida tres veces, con voz clara e inteligible, para que nadie pueda excusarse de ignorarlas”).

Día 29 de marzo de 1696. En Rzeszów. El P. General escuchó y corrigió a algunos de la Comunidad. Luego, como vimos que el hielo continuaba, se consultó a los conocedores de los caminos. Pero, a pesar de la intensidad del frío, y de las aves volando hacia occidente en el cielo, se determinó hacer el viaje al día siguiente, 30. Así que, rápidamente, se empezó a preparar el bagaje, y se fijó una notificación en la puerta habitual, que decía:

“Juan Francisco de San Pedro, General. Notificamos a todos y a cada uno de los residentes en nuestra Casa de Rzeszów, que nuestra salida es inminente; y les recomendamos que, si necesitan alguna cosa, cualquiera que sea, durante todo el día de hoy, acudan filialmente a Nos”.

Ha sido declarado, entre los Confesores de los nuestros, el P. Lucas [Liemecki] de San Pantaleón, para solaz espiritual y necesidades de la Comunidad. Se han determinado las cargas de misas perpetuas, que se habían encontrado, hasta cierta manera, confusas. Durante todo el día se oyó a la mayor parte hablar de dicha notificación. En la oración vespertina, precedida, como de costumbre, por una plática sobre la observancia regular, de manera especial sobre la concordia y la obediencia, se publicaron las susodichas Ordenanzas ante toda la Comunidad. A continuación, el P. General impartió la Bendición a la Comunidad, y despidió a todos fraternalmente.

Día 30 de marzo de 1696. En Rzeszów, y después, en el camino. Celebrada por todos la Misa, tomamos un desayuno ´de ayuno´, y emprendimos el camino hacia Podolín, a eso de las 10 de la mañana, con los compañeros habituales, a los que se añadieron el P. Agustín [Adamowicz] de San Juan Bautista, Rector, y el P. Wenceslao [Tursseki] de San Alberto. Para despedir al P. General, hasta alrededor de una legua, nos precedieron jinetes, y casi treinta alumnos, vestidos a la polaca, y luciendo espadas.

Todo el caminó se realizó por montes, breñas y ríos peligrosos, a causa de la nieve fundida, cuyas cuencas teníamos que evitar por montes, donde, de vez en cuando, y en ayuda de los caballos, tuvimos que uncir bueyes al coche. Cerca de Veterosondec, a donde fuimos a comer, tuvimos que pasar con los coches en un enorme árbol hueco, en forma de barquita, helados de frío y calados, por la nieve que caía sin cesar. En Veterosondec encontramos una gran compasión en la Abadesa Constancia Jordanowna, del Monasterio de Clarisas de la Beata Cunegunda, fundadas en aquella región. De allí llegamos a la ciudadela de Lublovia, en Szepes, donde salió a nuestro encuentro, con caballos y coches durante mucho camino, por orden del Gran Mariscal del Reino Estanislao Eraclio Lubomirski, el Gran Señor D. Francisco Markowski, en cuya casa pernoctamos suntuosamente. Al día siguiente, 1 de abril, dicho Señor Prefecto cogió, en su coche sexyugo, al P. General y, a la hora de comer, lo llevó a Podolín, en cuyo suburbio salió cabalgando a nuestro encuentro el Señor Decano del lugar, con el Maestro del lugar, y una gran cantidad de ciudadanos, e ingresamos en nuestra Casa, entre soldados en formación militar, y escoltados por otros soldados engalanados.

En el atrio de la iglesia se encontraban los Escolares, con su bandera, bien ordenados.

Y, como todos estábamos absolutamente extenuados por aquel penoso viaje, y sobre todo porque el mismo P. General estaba convaleciente, los primeros días no hicimos nada.

Notas

  1. Era un privilegio de los mendicantes, que en su día había conseguido el Santo Fundador también para su Orden. [N. del T.]