General31/Unión con las Provincias Españolas

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Los grandes temas del Generalato del P. Mistrangelo
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Unión con las Provincias Españolas

El primer paso para la reunificación de las provincias escolapias españolas con el Superior General de Roma lo había dado Pío IX nombrando un Prepósito General español, el P. Calasanz Casanovas. El P. Casanovas era un hombre querido en España y que se hizo querer en Italia, sin embargo, la difícil situación en que encontró las provincias italianas, y particularmente las casas de Roma, en peligro de ser expropiadas por el gobierno, absorbió toda su atención. Quizás en otras circunstancias hubiera podido hacer más por la reunificación, pero durante todos sus años como General la urgencia mayor era salvar lo que quedaba. Es cierto que él mantuvo un intercambio epistolar fluido con no pocos escolapios españoles, principalmente con superiores, pero poco pudo avanzar en el camino hacia la unidad. Lo más que consiguió fue tener en Roma un Procurador General para las cuestiones españolas (mantenido por la Vicaría General española). A las provincias centroeuropeas hizo una visita fraterna, no oficial, en 1877, que sirvió para conocer de cerca su realidad, y para recordarles a ellos que había un Superior General en Roma, aunque no ejerciera su autoridad sobre ellos. En cambio, a España sólo se acercó en 1882, y su viaje fue estrictamente por motivos de salud y familiares, a su Sabadell natal.

El P. Ricci, con un mandato tan largo como el del P. Casanovas (16 años: 1884-1900) viajó menos aún con él. Su correspondencia con las provincias españolas fue muy escasa: en España era poco conocido, y él no conocía prácticamente a nadie. Eran unos años de crecimiento para las provincias españolas, y de proyección hacia América bajo liderazgo de una serie de Vicarios Generales sólidos (PP. Juan Martra, Manuel Pérez, Francisco Baroja, Pedro Gómez). El P. Ricci, sin residir en Roma, tenía su atención fijada en la erección de una casa modélica en la Ciudad Santa, que sirviera de referencia para el Papa y para el resto de las Escuelas Pías de lo que la Orden quería ser. Luego puso su atención en un proyecto secundario: el del Hospicio de Pompeya, a la sombra del célebre santuario de Bartolo Longo, que debería marcar también dirección para las provincias escolapias, sobre todo las italianas. Desgraciadamente, los dos proyectos estaban mal orientados. En relación con España, ciertamente buscó la unión de las provincias escolapias con Roma, pero lo hizo por carta, invitándoles (casi exigiéndoles) a participar en los dos Capítulos Generales que se celebraron en su tiempo (1892 y 1898), pero se encontró siempre con la resistencia obstinada de los Vicarios españoles, que le decían “no podemos mientras la Santa Sede no cambie nuestra situación”.

El P. Mistrangelo, en cambio, empleó la estrategia correcta: primero se acercó personalmente a las casas escolapias de España, y con su simpatía personal y su prestigio arzobispal se ganó las voluntades de la mayoría de los religiosos escolapios; luego consiguió del Papa Pío X la bula Singularitatis regiminis (26 octubre 1904) para llevar a cabo una reunificación que era ya deseada por la mayoría.

Visita a España

Una de las primeras cosas que hace el P. Mistrangelo durante su mandato es anunciar su plan de venir a España al P. Vicario General Eduardo Llanas, a cuyo anuncio este le responde que se alegra de ello. Y le expresa la buena voluntad de las Escuelas Pías Españolas con respecto a él[Notas 1]:

Todos estos religiosos desean ofrecer sus respetos y su adhesión al Jefe Supremo de la Orden, pues todos saben que S. José de Calasanz solo fundo una Escuela Pía, solo dio unas Constituciones y solo tiene y reconoce una familia. Tendrá, además, V.P. Rma. una satisfacción inefable viendo el estado próspero –bendito sea Dios – de la Escuela Pía española, la cual, gracias al Señor, conserva la forma que le dio el Santo Fundador, y, lo que vale más, conserva el espíritu calasancio con bastante pureza.

No hemos encontrado en nuestro Archivo un relato del viaje del P. Mistrangelo a España. En el volumen I de la segunda serie de Ephemerides Calasanctianae (1901) se da una escueta noticia del viaje del Mistrangelo a Florencia (pp. 20-21), firmada por “Viator” (el viajero), y en ella se dice que el viaje hecho por el P. General a España durante los meses de octubre y noviembre del pasado año fue todo un éxito. Destaca solamente la visita a Peralta, donde se ha decidido erigir un monumento al Santo Fundador, como indica la carta circular siguiente (la reproducimos al hablar del monumento).

Lo que sí sabemos, por la documentación del archivo, es lo siguiente:

  • El 10 de septiembre de 1900 se reúne la Congregación General en Florencia. Dicen las actas[Notas 2]: El Rvmo. P. General informó sobre su próximo viaje a España, para tratar allí sobre la unión de aquellas provincias en base a un decreto de la S. Congregación de Obispos y Regulares de fecha 1878. Este viaje ha sido aprobado y animado por el S. Padre, y por la citada S. Congregación. Puestos de acuerdo sobre algunos puntos en relación con la citada unión, la Congregación aprobó con satisfacción la decisión tomada por el Rvmo. P. General.
  • El 27 de septiembre el P. Luigi Meddi desea al P. Mistrangelo un buen viaje a España[Notas 3].
  • En octubre va a España y se reúne en Zaragoza los días 17 y 18 con la Congregación General de España y los Provinciales españoles, más los Procuradores generales de la Orden (P. Raffaele Cianfrocca) y de España (P. J. Calasanz Homs; estos dos debieron acompañarle, pues, en su viaje a España) como él mismo escribe en su Circular del 11 de junio de 1903[Notas 4].
  • El 8 de noviembre de 1900 escribe una carta desde Barcelona a la Reina Regente María Cristina, presentándole sus respetos y agradeciéndole el don de viejos cañones para fundir la estatua de S. José de Calasanz en Peralta.
  • El 26 de noviembre fecha la carta circular que escribe a la Orden, invitando a colaborar en construcción del monumento de Peralta.
  • Vuelto ya de su viaje, el 16 de diciembre del mismo año se vuelve a reunir la Congregación General en Roma, y el P. General informa sobre su viaje a España y el acuerdo de todos para llevar adelante la unión[Notas 5].
  • Varios religiosos le escriben agradeciéndole la visita: desde Madrid[Notas 6], Alcalá de Henares[Notas 7], Tolosa[Notas 8], Estella[Notas 9], Zaragoza[Notas 10], Valencia[Notas 11], Mataró[Notas 12]. Desde el último lugar el P. Fábregas nos informa del día de su visita: el 10 de noviembre. Por cierto, en su carta expresa el efecto producido por la visita en él y, sin duda, en muchos otros escolapios: Quiero hoy comunicarle que cada día es mayor el deseo y entusiasmo con que esperamos la unión absoluta con V.E. Rvma., como Sucesor directo de Ntro. Padre S. José de Calasanz, y que ya públicamente manifestamos nuestra voluntad a fin de que desparezca lo que en España hizo la malhadada política de Carlos IV, arrancando a la fuerza de Roma la separación de las Órdenes Religiosas de su amadísimo Superior General. Crea, queridísimo Padre y Señor, que encomendamos al Señor que sea un hecho cuanto antes la unión absoluta con V.P. Rvma. y hasta voy a decirle que ayer escribí al Emmo. Sr. Cardenal Vives, contándole las dulces impresiones que recibí con la visita de V.P. Rvma. a este colegio y el entusiasmo que despertó en los demás puntos en que estuvo V.P. Rvma. Como que dicho Sr. Cardenal me quiere muy de veras, me atreví a suplicarle que, si se presentasen dificultades para lograr la unión, interponga su mediación valiosa a fin de que sea pronto un hecho lo que tanto y tantísimo anhelamos.

Pero una cosa era el entusiasmo y el afecto, y otra cosa era la cuestión jurídica de la unión. Por parte de algunos religiosos (y, en concreto, de algunos de los Asistentes Generales) no se acaba de ver claro lo de la unión con Roma. Al enviar las actas de la reunión de Zaragoza, algunos ponen pegas a algunas modificaciones introducidas por el P. Mistrangelo. Al enviárselas, el P. Llanas se lo explica[Notas 13]:

Yo me contenté con decir a los PP. Asistentes lo que repito por escrito a V.E. Rma. Mi proceder en las cuestiones que llevamos entre manos se regulará por estos dos principios, de los cuales no me separaré, aunque sea preciso dejar mi cargo: 1º, mantener con todo el vigor posible el Vicariato general de España. 2º, cooperar con toda sinceridad a la unidad orgánica de las Escuelas Pías, instituidas como cuerpo indivisible por S. José de Calasanz. Lo primero lo veo una necesidad de los tiempos; lo segundo, una obligación ineludible. Se me observó que ambas cosas se salvan poniendo en vigor la Bula Inter graviores, que no está anulada, y que nosotros, con nuestras condescendencias, venimos a dar por anulada… Me contenté con observar que esas cosas debieron discutirse en Zaragoza.

Podemos deducir de todo que la visita a España debió durar unas seis semanas; debió llegar (por barco o por tren) a Barcelona; de allí procedió hacia Zaragoza, donde tuvo la reunión con los Superiores de España; iría a visitar el juniorato de Irache, y quizás llegó hasta Tolosa; se dirigiría luego hacia Madrid, para pasar más tarde por Valencia y regresar a Barcelona. Visitaría sólo unas pocas casas escolapias, pero tuvo ocasión de conocer (y de ser conocido) por algunos de los escolapios más significativos de España en aquel momento. Dos de ellos le impresionaron especialmente: los PP. Manuel Sánchez de Valencia y Tomás Viñas de Cataluña, que llevaría a Roma y le sucederían en el generalato. Pero no fueron ellos los únicos: como veremos más tarde al ver la evolución de las provincias españolas, durante el mandato del P. General fueron numerosos los religiosos españoles que fueron destinados fuera de su país, y no solo a América. Varios fueron invitados a echar una mano en Italia, en Polonia e incluso en Austria y Bohemia.

Cuando el 1904 el P. Mistrangelo anuncia una nueva visita a España, la respuesta del P. Llanas no es tan entusiasta. Le dice, en efecto[Notas 14]:

Respecto al proyecto de su visita a estos colegios para el próximo junio, inútil es decir que tendré yo y tendrán estos religiosos sumo placer en besar su anillo, recibir su bendición y comunicar personalmente con V.E. Rma. Supongo que se refiere V.E. Rma. a una visita paternal, oficiosa, encaminada a conocer de cerca el estado de estos colegios y a intimar las relaciones de unas Provincias con otras, y no una visita oficial y canónica, que sería improcedente y además imposible. Digo improcedente, porque estas cuatro Provincias y cada uno de sus colegios han sido ya visitados por el respectivo P. Provincial y después por el V. General, faltando a este solo la visita de cuatro colegios de Castilla y de los cinco de América del Sur, pero el P. Carlos Lasalde termina la Visita Canónica de Castilla en nombre del V. General y el P. Antonio Ridruejo visita canónicamente Argentina y chile en nombre del mismo Vicario. De manera que dentro de dos meses todos los colegios de este Vicariato habrán tenido las visitas provincial y general prescrita de un Capítulo para otro. ¿Qué otra visita canónica cabe aquí? ¿O no son canónicas las que se han hecho hasta ahora? Además, empiezan a primeros de junio los exámenes oficiales de 2ª enseñanza, a los cuales siguen los de comercio y de 1ª enseñanza, y luego las vacaciones escolares hasta primeros de septiembre. Por esto, siempre los PP. Provinciales y el P. V. General han procurado visitar sus visitas antes de junio, creyendo imposible hacerlas canónicamente desde junio a septiembre.

Para visitar los colegios de España, tal como aquí se han hecho siempre las visitas, se necesitan por lo menos 18 meses, incluyendo los viajes. Se visitan todas las dependencias de la casa, iglesia, sacristía, todas las escuelas, se pregunta sobre cada una de las asignaturas, se examina el estado económico, se toma cuenta de la conciencia a cada uno de los religiosos, & &. De esa manera las visitas resultan provechosas, y por esto aquí se hace tantísimo caso de ellas: no sería conveniente dar el nombre de visita a un paseo por España, haciendo alto en algunos de nuestros colegios, que es lo único que podría realizar V.P. Rma. En este caso se debería decir que V.R. Rma. viene a España para ver de cerca estas provincias y conocer mejor el espíritu calasancio que las anima.

quizás esta respuesta fue una de las razones que le movió a posponer el Capítulo General y renunciar al cargo de General.

El P. Mistrangelo siguió gobernando la Orden y administrando su Archidiócesis. En los cuatro años de su mandato no reunió muchas veces la Congregación General, y sólo para tomar las medidas más urgentes. Concretamente, según el libro de actas, estas son las reuniones celebradas:

  • Año 1900: 4-5 de mayo en Roma; 7-9 de agosto, en Florencia; 14 de agosto, en Florencia; 5 de septiembre, en roma; 10-11 de septiembre, en Roma; 16 de diciembre, en Roma.
  • Año 1901: 26 de febrero, en Florencia; 25 de abril en Roma; 10-11 de septiembre, en Florencia.
  • Año 1902: 15-16 enero, en Florencia; 20-22 abril, en Roma; 19 de agosto, en Florencia; 23 de noviembre, en Roma; 27 de diciembre, en Florencia.
  • Año 1903: 17 de septiembre en Roma (pasó varios meses enfermo al principio del año).
  • Año 1904: 11 de abril en Florencia; 5 de junio en Roma.

Al acercarse la fecha del Capítulo General, previsto para 1904, envía una circular a toda la Orden intimándolo. Decía lo siguiente[Notas 15]:

Alfonso Maria Mistrangelo de la Madre de Misericordia, Prepósito General de la Orden de las Escuelas Pías, Arzobispo de Florencia.

Al Rvmo. P. Vicario General de España, a todos los Provinciales, Rectores y Religiosos. Paz y bien en el Señor.

Puesto que el año próximo debe celebrarse Capítulo General para elegir al nuevo Prepósito General, y para otras cuestiones relativas a nuestra Orden, tras pedir el permiso el 6 de mayo de 1903 a S.S. el Papa León XIII por medio de la S. Congregación de O. y R., convocamos el Capítulo Provincial para elegir dos vocales, y llevar a cabo todo lo demás, según la manera acostumbrada, y los Capítulos Locales en cada casa que goce de este derecho, para elegir un vocal para el Capítulo de la Provincia.

A vosotros, queridos hijos que vivís fuera de Italia, por la presente os invitamos al Capítulo General, en el cual intentamos eliminar las innovaciones que puedan turbar la dorada concordia de los hermanos, y que debiliten el fruto de nuestro Instituto, con un sentimiento de acerbo dolor por parte de todos. Será bueno recordar que Mauro Ricci, de feliz memoria, en su carta de fecha 25 de marzo de 1892, dijo que era la intención de la Sagrada Congregación que vinieran todos los delegados al Capítulo, incluso los del extranjero. Nadie puede vaticinar qué beneficios saldrán de él, pero confiemos todos en que le mayor beneficio que puede venir a una hermandad religiosa es que todos tengan la misma intención, el esfuerzo por conservar la unidad del espíritu con el vínculo de la paz.

No parecería que cumplo con mi deber si no agradeciéramos, como ya contamos antes, a los hermanos de España, por la benevolencia y singular amabilidad con que estas florentísimas provincias de las Escuelas Pías de ese reino nos acogieron, y por ello lo hacemos con mucho gusto. Comprendisteis la necesidad de acudir al próximo Capítulo General que se celebrará en Roma, y aceptasteis hacerlo cuando en la reunión que tuvimos en Zaragoza los días 17 y 18 de octubre de 1900, con asistencia de los PP. Vicario General de España, el ex Vicario General y Asistente General por las Dos Castillas, y los Asistentes Generales de Valencia y Aragón, los Procuradores Generales de Roma y de España, y los cuatro Provinciales de España, decidisteis responder a la primera de nuestras nueve proposiciones que para acceder a la congregación general intermedia, asistirían por España al Capítulo General Romano el P. Vicario General u otro delegado por él, uno de los Asistentes Generales y el Procurador General que reside en Roma, cada uno de los tres gozando de voz activa y pasiva. La gran fama, nunca puesta en duda, de que gozáis tanto en enseñar las disciplinas escolares, acomodadas a las difíciles exigencias de los estudios modernos, como en la recta observancia de las Constituciones, ciertamente al venir a Roma os acompañará; de modo que pueda beneficiar esta parte de la familia Calasancia al bien común de toda la Orden.

Ni callaremos las múltiples muestras de amor sincero y profunda reverencia que nos han llegado de vosotras, nobilísimas Provincias ultramontanas, que trabajáis esforzadamente en la piedad y cultura de los adolescentes. ¿Por qué no íbamos a esperar de vuestra generosidad el que deseáis satisfacer de buena gana nuestros deseos? Pues, como bien lo sabéis, la condición de los tiempos es tan inicua que ha llevado la guerra a los Institutos Religiosos. Y máxime nosotros, que intentamos oponernos a los impíos intentos, debemos mantener tenaces nuestro vínculo y nuestras fuerzas, en la medida de los posible, con la prudencia en el actuar y la constancia ante las adversidades. El hermano que recibe la ayuda de un hermano, es como una ciudad sólida. Hoy que la distancia entre los lugares ha desaparecido gracias a los progresos modernos, será para Nos un gozo inefable, y un beneficio enorme para toda la Orden, si se produce el concurso de tantos hombres insignes por la piedad y los conocimientos.

A todos los demás, queridos hijos en Cristo, os rogamos, usando palabras del nuestro Venerable P. Juan Crisóstomo Salistri de S. Pablo, en otro tiempo Prepósito General de las Escuelas Pías, que no sólo digáis las oraciones usuales por la celebración del Capítulo General, sino que pongáis vuestra atención en Dios, de modo que el Capítulo citado merezca la inspiración del Espíritu Santo. Nadie se ingiera en cuestiones del Capítulo que no le conciernan; nadie promueva perniciosas facciones; nadie tenga ambiciones contrarias a lo prometido en su profesión, sino que todos actúen de manera honrada y según la Orden. Sabed que todos somos uno en Jesucristo; nada será más fructuosos y más útil para nuestra Orden que si cada uno de nosotros sobresale en el ejercicio de las virtudes, y busca la Divina Voluntad. Oigamos lo que dice el Apóstol escribiendo a los Filipenses: Colmad mi alegría, teniendo un mismo sentir, un mismo amor, un mismo ánimo, y buscando todos lo mismo. No hagáis nada por ambición o vanagloria, sino con humildad, considerando a los demás superiores a uno mismo, y sin buscar el propio interés, sino el de los demás.

Para la celebración de nuestro Capítulo, tras consultar a nuestros Asistentes, designamos el 18 de agosto de 1904. A quienes concierne, ordenamos y mandamos en virtud de Santa Obediencia, que acudan tres días antes de esa fecha a Roma, como vocales legítimamente elegidos, a nuestra Casa Profesa de S. José de Calasanz, llevando consigo las patentes y cartas testimoniales; además, el catálogo de las comunidades, el estado de las casas con los ingresos, las obligaciones de misas, tanto manuales como perpetuas; los testimonios de observancia de las bulas obre la celebración de las misas; las actas de los Capítulos provinciales y demás cosas acostumbradas, así como la crónica de las cosas notables ocurridas en la Provincia, para hacerlo público; y todo ello nos lo entregarán[Notas 16].

Todos los superiores procuren que nuestra Carta se lea en el oratorio en público, y envíennos confirmación de la publicación.

Dios misericordioso conceda a nuestra Orden bendición, auxilio y fuerza, por intercesión de la B. V. maría, bajo cuya protección está toda nuestra Orden; y nos auxilien también nuestro Santo Fundador, S. José de Calasanz, el Beato Pompilio M. Pirrotti, y los demás celestes patronos de nuestra Orden, en nombre de los cuales os damos nuestra bendición paterna.

En Florencia, fiesta de Corpus Christi, 11 de junio 1903.

Algo, por lo visto, no había quedado claro en la reunión de Zaragoza. Lo que el P. Mistrangelo consideraba un triunfo (que vinieran tres vocales de España con voz y voto al Capítulo, cuando su predecesor Ricci no había logrado que viniera ninguno), para el Vicario General de España, P. Eduardo Llanas, sonaba un poco a menosprecio. Hay que tener en cuenta que en aquellas fechas las Escuelas Pías españolas representaban aproximadamente la mitad de casas y religiosos de la Orden. ¿Cómo iban a ir sólo tres representantes de España, cuando cada una de las demás provincias de la orden enviaba oros tantos? Y por eso escribió una famosa circular el 22 de mayo de 1904, de 20 páginas, en la que reacciona a la circular anterior[Notas 17]. Expone sus inquietudes de que desaparezca la Vicaría General española, creada por Pío VII (Inter graviores) y confirmada por Gregorio XVI (In suprema pastoralis). En ella insiste en que las provincias españolas no quieren separarse de la Orden. Pero la unidad de gobierno se ha mostrado débil. Se han presentado diversos planes (Casanovas, Cap. 1869) que no han funcionado porque no se tenía en cuenta la realidad de las cosas. Copiamos algunos párrafos más significativos:

(…) Las provincias españolas no aspiran a una situación de privilegio: quieren ser las primeras solo en el momento del sacrificio y gustosas renunciarán a toda su gloriosa historia, a toda su organización actual, si así lo reclama el bien general de las demás provincias. Ha bastado una indicación del Rvmo. P. Prepósito General para que el Vicario General de España haya proporcionado un religioso súbdito suyo para Provincial Romano y otro para secretario del Prepósito General, u otro para rector de Grakowia (sic), y otro para el arreglo del archivo General y otro para la redacción de las Efemérides, y otro para Maestro de Novicios de la provincia Romana, y otro para igual cargo en la Provincia de Liguria, sin contar con algunos Hermanos Operarios puestos a las órdenes del R.P. Prepósito. Y cuando S.E. Rvma. Deseoso de impedir que nuestro Colegio de Grakovia (sic) pasara a manos de los acreedores, acudió al P. Vicario General, solicitando un anticipo metálico que asegurara para la Escuela Pía aquel antiguo colegio, la generalidad de España no solo no halló inconveniente en la realización del anticipo, sino que generosamente hizo un donativo suficiente para evitar nuestra deshonra y la pérdida de uno de nuestros buenos colegios.

(…) ¿Qué ese Vicariato es incompatible con la unidad que debe vivificar a todo el organismo Calasancio? Aunque así fuera, sólo a la Santa Sede estaría reservado el obviar ese inconveniente. Pedir la supresión del Vicariato para reforzar la unidad de la Orden escolapia es faltar a los respetos debidos al Augusto Vicario de Jesucristo, suponiendo que este ha establecido y conservado y patrocinado durante un siglo una obra anatematizable.

(…) Y las circunstancias en que hoy se encuentra nuestro Instituto, así en España como fuera de ella, nos hacen mirar con espanto cualquiera tentativa contraria a la permanencia del Vicariato General. A este debe la Escuela Pía española el estado de prosperidad en que hoy se halla, sea por ello Dios bendito. Nunca tuvo tantos colegios, nunca comunidades tan numerosas y respetables, nunca fue tan plausible la regular observancia, nunca tan numerosa la concurrencia de alumnos, nunca tan floreciente el estado de nuestra enseñanza, nunca fue tan acatado nuestro prestigio. El Vicariato General ha atravesado crisis muy hondas, pero gracias a su acierto, actividad, celo y vigilancia, nuestras Escuelas Pías han prosperado progresivamente en España y en las Repúblicas Americanas. Contrasta notablemente el florecimiento y esplendor de las Provincias españolas, con el decaimiento anémico de que son víctimas todas las otras Provincias. Y aún contrasta más la observancia regular que impera en España y América con la negligencia y tibieza que en otras partes se observa. ¿Qué íbamos, pues, a ganar los españoles con la supresión del Vicariato General? Mucho es de temer que, si nuestras Provincias de España fueran sometidas a la autoridad inmediata de un Superior General que residiera en Roma, poco a poco descenderían de la altura en que hoy se hallan para nivelarse con las otras Provincias cuya postración lamentamos. Perderían nuestras Provincias lo bueno que tienen, sin lograr mejorar a las Provincias hermanas.

Por esto los españoles jamás renunciaremos al Vicariato General, establecido en virtud de las Bulas Apostólicas y que tan excelentes resultados ha dado en el régimen de nuestra Escuela Pía. El amor que a esta profesamos nos hace defender esta institución pontificia que tanto ha trabajado por el decoro de nuestro Instituto y tan alto ha puesto el prestigio de la Obra Calasancia en nuestra España y América. Lejos de desear su desaparición, deseamos su robustecimiento, en bien, no solo de las provincias españolas, sino de todas las Provincias escolapias. Por eso pedimos que, en cumplimiento de lo preceptuado pro la Santa Sede, se alterne el Vicario General con la Prepositura General, con lo cual nada perderán las Provincias españolas, y saldrán ganando las otras Provincias, y se establecerá una unidad de régimen y de acción que a todas ellas será convenientísima. Al pedir lo más legal, pedimos también lo más justo y provechoso.

No todos pensaban como él. Hay una interesante carta del P. Luis Fábregas, que será Provincial de Cataluña en 1912-1920, posiblemente escrita desde Mataró como reacción a la circular del P. Llanas, en la que ofrece unas interesantes confidencias al P. Mistrangelo[Notas 18]:

Hace muy pocos días que hablé largamente con el Rvmo. P. Joaquín de Llevaneras, Ex Vicario General de los Capuchinos de España, y hermano del Cardenal Vives. Acaba de llegar de Roma, en donde ha sido recibido varias veces por el Papa Pío. En una de las audiencias Su Santidad le felicitó con el mayor afecto porque él fue quien hizo la unión de los Capuchinos de España con el General Romano, y a raíz de esto el Papa recriminó y se quejó en términos muy duros (son palabras del P. Llevaneras) de los franciscanos españoles porque todavía no han hecho la unión. Este P. dice que estas quejas son para todas las órdenes (creo que actualmente son ellos y nosotros los cismáticos) religiosas, y es muy sensible, Padre mío, que los escolapios españoles no podamos merecer el cariño del Papa por no habernos unido con Roma.

Pedí permiso al P. Llevaneras para escribir esto y comunicarlo a V.P. Rvma., y me autorizó no más para V.P. Rvma. Yo lo hago, guiado únicamente por el amor a la Escuela Pía. Dice este P. que Pío X quizás desea la unión más que León XIII.

Yo entiendo, Padre mío, que o se hace ahora, o no se hace en mucho tiempo, pues actualmente tenemos a V.E. Rvma. de General, y mañana ¿quién sabe cómo irán las cosas? Por otra parte, la inmensa mayoría de los escolapios la desea.

A mayor abundamiento, hoy España ya no tiene colonias y por lo tanto nuestros gobiernos ya no se ocupan de nosotros. El mismo Silvela, ex presidente, dijo al P. Llevaneras que lo mejor era la unión con Roma.

Dos meses después de escribir la circular, inesperadamente el 14 de julio falleció el P. Llanas, a los 61 años de edad. Cinco días después de su muerte se hacía el público el Motu Proprio Singularitatis regiminis de Pío IX, con el que se restablecía la unidad de toda la Orden. En realidad, el Motu Proprio llevaba la fecha del 29 de junio de 1900, pero por alguna razón sólo se entregó a la Orden el 19 de julio. Dice, en resumen[Notas 19], lo siguiente: en el siglo pasado la Sede Apostólica tuvo que acceder a que cambiara la unidad del gobierno normal de las órdenes religiosas en España, por diversas razones, y a causa de ello has sufrido numerosas dificultades, por lo que la mayoría de ellas se han esforzado por volver a la unidad con Roma. Ahora, en virtud de Santa Obediencia, ordenamos que los Franciscanos Menores y los Escolapios. Y se especifica, concretamente, que

I.El Vicario General de España es en verdad un Vicario General del Prepósito General; se usan adecuadamente esos títulos.
II.Se elige en el Capítulo Interprovincial español. Se tiene este capítulo cada 6 años.
III.Los Asistentes interprovinciales se eligen en ese Capítulo.
IV.Ni el Vicario ni los Asistentes pueden estar más de 6 años, sin permiso de la S. Sede.
V.La autoridad del vicario General de España es sobre las tierras españolas; y tienen autoridad delegada para las fundaciones ultramarinas.
VI.Para gobernar esas casas ultramarinas se pondrán de acuerdo General y Vicario.
VII.La celebración y confirmación de los Cap. Interprovinciales de España compete al General.
VIII.Las órdenes de Roma a España se darán a través del Vic. General. El General no dará ninguna obediencia para salir de España sin consultar al VG. Sin permiso del General, ningún religioso puede venir a Roma.
IX.Al General se reservan las fundaciones de nuevas casas, las expulsiones de la Orden, la ejecución de los rescritos, etc.
X.El Vicario General tiene derecho a visitar las casas de España. Pero el General tiene también derecho a visitarlas.
XI.Los escolapios españoles pueden ser llamados a cualquier cargo en la Orden, incluido General. Y tienen derecho a un Asistente General. El VG puede proponer un viceprocurador en Roma por un trienio.
XII.La profesión se haga en manos del Prepósito General.

XIII.Los actuales Vicarios Generales permanecerán en su cargo, por esta vez, por dos años; luego tendrán capítulo interprovincial.

Se sanan defectos posibles anteriores.

Al entregar el Motu proprio, se hacen además una serie de aclaraciones suplementarias, específicamente para los escolapios:

Hemos recibido de la Secretaría de Estado de Su Santidad el Documento que, copiado a la letra, dice así[Notas 20]:

Nº 6465. Ilmo. Y Rvmo. Sr.: Por encargo del Santo Padre me apresuro a transmitir a V.S. Ilma y Rvma. El motu propio adjunto que regula la condición jerárquica regular de los Escolapios y de los Menores de España. Para que las medidas tomadas puedan producir más fácilmente su efecto saludable, Su Santidad se digna informar a V.S. y a su Orden de las siguientes disposiciones:

I.El Capítulo General que debía celebrarse en el próximo mes de agosto se pospone hasta agosto de 1906.
II.En aquel Capítulo y en todos sus actos tomarán parte todos los vocales de Italia, España, Imperio Austro-Húngaro, y de todas las demás provincias de la Orden, y ningún vocal podrá rechazar su participación, ni eximirse de los cargos que le fueren conferidos.
III.Para este bienio V.S. elegirá en nombre de la Santa Sede un Prepósito General con Asistentes Generales, que deben ser nombrados de las principales naciones donde se extiende la Orden, los cuales tomarán posesión de su cargo el próximo septiembre.
IV.Es deseo del Santo Padre que los Superiores que se nombren para este bienio sean conocidos por su amor a la observancia, por su firmeza y celo en la restauración y consolidación de la vida común perfecta, y por su prudencia y piedad fuera de lo común.
V.Quiere además el Santo Padre que los beneméritos Padres del Imperio Austro-Húngaro unan a su celo por la educación de los jóvenes una generosa y leal vuelta a las tradiciones calasancias. Además, para alejar los graves peligros de una vida demasiado dedicada a los progresos científicos y literarios, y con el fin de hacer reinar cada vez más en tales casas de formación un espíritu verdaderamente sacerdotal y religioso, quiere Su Santidad que se introduzcan en ellas todas las enmiendas y correcciones que puede exigir la necesidad de repristinar la perfecta observancia de las reglas propias del benemérito Instituto calasancio. Si hay dificultades o desacuerdos prácticos, los Superiores, de acuerdo con V.E., formularán una serie de cuestiones dudosas y proyectos para ser examinados y resueltos por la Santa Sede. De este modo cesarán los peligros y ansiedades de muchas conciencias.
VI.Habiendo bendecido el celo de V.S. en el gobierno de las Escuelas Pías, para que con dulce prudencia pueda Usted continuar este santo trabajo de perfeccionamiento de su Orden sin prejuicio de su Archidiócesis, el Santo Padre le nombra por un trienio Visitador Apostólico de la misma Orden para las cuestiones de mayor importancia, a fin que los nuevos Superiores Generales puedan recibir de la experiencia y dignidad de V.S. luz, dirección, protección y fuerza moral. Con ello V.S. quedará exonerada del cargo de Prepósito General, limitando su acción de Visitador apostólico a los asuntos de primera importancia, en los cuales los nuevos Superiores deberán consultarle y secundarle.

Aprovecho para confirmarme … AM. Rafael Card. Merry del Val. Roma, 19 julio 1904

Lo que comunicamos a V.R. para que lo transmita a los PP. Rectores de su Provincia y llegue a conocimiento de todos los religiosos, dándonos aviso de haberlo cumplido. A.M., Melitón Rueda.

Al leer estos documentos se puede percibir que el P. Mistrangelo ya tenía conocimiento del rechazo por parte del P. Llanas (y probablemente de otros muchos religiosos) de su circular convocando el Capítulo General para 1904, por lo que, prudentemente, cambió de estrategia: decidió posponer el Capítulo General hasta 1906, para que se calmaran las cosas en España y, con la presencia de una nueva Congregación General, se prepara tranquilamente el siguiente paso. De todos modos, la unificación ya estaba hecha. Sólo quedaba al P. Mistrangelo dejar las cosas en orden, y despedirse. Cosa que hizo con su circular del 27 de agosto de 1904, fechada en Florencia[Notas 21]. Dice lo siguiente:

Estando para dejar el gobierno de la Orden que me confió León XIII de santa memoria, me viene espontáneamente a los labios una humilde y profunda acción de gracias a la bondad divina que se complació, a pesar de mis deméritos, en bendecir mi obra y venir en ayuda de mi debilidad.

Además de a la misericordia de Dios, a la especial predilección de la S. Virgen por el Instituto de las Escuelas Pías, que es obra suya, y a los insignes méritos de nuestro S. Fundador, que vertió tantos sudores y tantas lágrimas por la Orden, tengo motivos para creer que a la constante rectitud de mis intenciones, al vivo y único deseo del bien y del incremento de nuestro Santo Instituto, única norma de mis pensamientos y mis actos, debe atribuirse la gracia de ver hoy despuntar una flor de nueva vida de los noviciados y junioratos para reavivar las Provincias de Italia, resurgir Cerdeña, volver a florecer Toscana, reforzarse Liguria con fuerzas jóvenes, exultar España, Austria, Moravia, Silesia, Bohemia, Hungría, Polonia, a la vista del Padre común, San José de Calasanz, que visita finalmente a sus hijos, elimina las barreras que los dividían, los invita a la unidad de los ánimos, de las voluntades, de los entendimientos y de los corazones y, bajo la bandera de la unidad, predicada por Jesucristo, querida por el Santo Fundador, aconsejada por la sabiduría humana, hecha indispensable por las necesidades de la sociedad, por las necesidades de la defensa común, santificada y llevada a cabo por el Vicario de Jesucristo, el inmortal Pío X, graciosamente reinante, puede dar a todos los miembros de las Escuelas Pías, esparcidos por el mundo, hijos de un solo padre, S. José de Calasanz, atraídos todos por una sola meta, la educación cristiana de la juventud; aspirando a un solo premio, el cielo; fieles a la ley de la disciplina espontáneamente jurada, avanzad unidos, con valor; ya amanece para vosotros una nueva jornada, se instaura una nueva era, y, vencedores de las dificultades que la maldad de los tiempos y de los hombres pone en derredor vuestro, ¡continuaréis siendo los ángeles de la juventud, el instrumento de la Iglesia de Dios!

Si yo pienso de hecho que, débil de fuerzas intelectuales y físicas, cargado ya con el cuidado de una diócesis vastísima, me fue posible soportar el peso del gobierno de la Orden que me habían impuesto a pesar mío, a pesar de las amarguras inevitables a quien debe guiar a los hombres, tan diversos de pensamientos y de deseos, y a menudo a causa de la humana debilidad convertidos gratuitamente en injustos y enemigos de quien les dirige y guía, yo me maravillo de mí mismo y no encuentro otra explicación que la bondad vuestra con respecto a mí, y las abundantes bendiciones descendidas sobre mí y sobre la pobre obra mía que mi obediencia a la voluntad el Vicario de Cristo, mi abandono total en sus manos, mi absoluta confianza en su gracia, y estoy obligado a repetirlo, “A Domino factum est istud, et est mirabile in oculis nostris”[Notas 22]. Sí, diré, verdaderamente admirable, especialmente en lo que se refiere al último acto solemne del Sumo Pontífice, que coronaba mis deseos, y los muchos otros buenos escolapios, a saber, el ver el día en el que las Escuelas Pías fueran, como deben ser, no una unidad de nombre sin sustancia, sino una sola familia bajo un solo Padre, un solo ejército bajo un solo caudillo. Y a pesar de que mis hechos y mis esfuerzos contribuyeran a alcanzar esta meta, que todos los hombres de sentido común y de auténtico espíritu escolapio reconocerán deseable y santa, e intentaran alcanzarla con sinceridad de corazón, a pesar de las razones y de los derechos de algunos, sin embargo, debo confesarlo, estaba lejos de creer que la Providencia haría converger hacia el santísimo fin mi humilde buena voluntad, los errores de los hombres y el favor de las circunstancias. Y, sin embargo, así sucedió, queridos hijos. Inducido por mis plegarias el Sucesor de León XIII a desistir de la idea de confirmarme en el cargo de Prepósito General, hecho ya insoportable a causa de mis ocupaciones, tras intimar el Capítulo General yo me preparaba a poner la gravísima tarea del gobierno de la Orden en las manos de quien, elegido por vuestros sufragios, debiera sucederme, cuando un temor tan vano como injustificado hizo surgir una voz que, haciendo cambiar de golpe y de improviso el curso de las cosas, provocó el acto solemne que con tanta sabiduría, prudencia y caridad vuelve a dar hoy a la Orden de las Escuelas Pías su unidad antigua y original, hace completo y total nuestro reconocimiento al Señor por la alegría de la unión.

Y, puesto que se ha pospuesto hasta 1906 el Capítulo General en el que se deberán reunir todos los Provinciales y los Vocales de todas la Provincias, y elegir al nuevo Prepósito General y su congregación, ahora, en virtud de las facultades concedidas por la inmerecida y verdaderamente suma confianza del Santo Padre con el Documento que en su tiempo os hemos transmitido, nombramos hasta el próximo Capitulo:

Prepósito General: P. Adolfo Brattina.

Asistentes Generales:

por la Provincia Romana, P. Raffaele Cianfrocca;

por las demás Provincias italianas, al P. Egidio Bartolotti;

por las Provincias austro-húngaras, al P. Gerardo Vary;

por las Provincias españolas, al P. Manuel Sánchez.

Procurador General: P. Calasanz Homs.

Insigne por su afecto a nuestro Instituto, por su fidelidad al Sumo Pontífice, por sus virtudes religiosas, por su celo en la educación de la juventud, y por su competencia en las disciplinas matemáticas y físicas y en el gobierno de uno de nuestros más ilustres colegios de Etruria, germano de origen, romano de Provincia, el nuevo General viene a vosotros en nombre de Dios y de S. José de Calasanz, deseoso de llevar a cabo con la ayuda de nuestra buena voluntad y nuestra obediencia, la obra providencial comenzada con tan felices auspicios. Los Asistentes Generales, representantes de las diversas Provincias, todos ellos famosos por sus virtudes escolapias, por los cargos desempeñados y por su notable prudencia, le ayudarán en su tarea con sus luces y consejos, velando cada uno por el bien moral y material de las provincias que les han sido especialmente asignadas, y todos, según el deseo del Sumo Pontífice, por el bien de toda la Orden, la observancia de la disciplina regular, de la vida comunitaria, del reflorecer de esta bella planta que Calasanz hizo surgir en la mística viña de Jesucristo.

Vosotros, hijos y hermanos queridos, superiores y súbditos, jóvenes y ancianos, mostraos dóciles, buenos y obsequiosos a los amorosos cuidados, y pensad que la Orden que os tomado en brazos, os ha educado con tantos sacrificios, os ha crecido con tantos sudores, tiene derecho a vuestra gratitud, a vuestra obediencia, dedicación, esfuerzo, y que seréis indignos de la estima de los hombres y de la protección del cielo si, olvidando vuestros deberes, os portáis como hijos ingratos y rebeldes. No haya entre vosotros más que un pensamiento y una voluntad, el pensamiento y la voluntad de vuestro Superior, que es el de Dios, y consiste en la solicitud por conservar la unidad en el vínculo de la paz.

Pero, puesto que todos nuestros esfuerzos serían inútiles si el Señor no nos asiste con su gracia, pongámonos con confianza filial en sus paternos brazos, y bajo el manto misericordioso de nuestra Madre María. A este fin ordenamos que toda la Orden se consagre al Sagrado Corazón de Jesús. ¡En aquel Corazón Santísimo nos sentiremos verdaderamente hermanos, hijos todos de un mismo Padre, y respiraremos en la unidad de su amor divino la verdadera vida! Por tanto, el próximo 11 de septiembre, fiesta del Santo Nombre de María, en todas las casas de la Orden reciten todos los religiosos en el oratorio o en el templo el Acto de Consagración ante el Santísimo Sacramento, según aparece en la formula adjunta que enviamos.

Rogad, hermanos queridos, por mí, para que Dios no me tenga en cuenta cuanto de malo he hecho, ni el bien que he dejado de hacer durante mi gobierno, si he causado amargura a alguien; pero, considerando que a nadie quise hacer mal, y a todos bien, concededme el atenuante de la debilidad humana, inseparable de mis mejores intenciones. Os abrazo y bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Alfonso Mistrangelo…

Esta carta, tan pronto como sea recibida será leída en todas las comunidades de la Orden, para que sea conocida de todos los religiosos, sacerdotes, juniores y hermanos, y luego se conservará en el Archivo.

Está claro que, al final de su mandato, lo que más le preocupa es la unidad de la Orden, encargo que le confió León XIII al nombrarle General, y por el que se ha esforzado tanto durante su generalato y se seguirá esforzando aún durante su trienio de Visitador General, especialmente ante las dificultades planteadas por la provincia de Hungría. Y en esta carta aparece también de manera muy clara que fue precisamente la circular del P. Llanas, poniendo pegas a la unión, la que provocó el decreto papal de unión de las provincias españolas con Roma.

Peralta

La idea de construir algo grande en Peralta de la Sal venía ya de tiempos del P. Ricci: el P. Juan Crisóstomo González, de la Provincia de Castilla le había propuesto la idea de construir allí una grandiosa basílica, mayor que la de Loyola en honor de S. Ignacio[Notas 23]. No había que temer a los gastos: todo era cuestión de un poco de imaginación para recaudar fondos. El mismo padre asistió a la fiesta de la inauguración del monumento y la capilla en 1902, y entonces concibe de manera detallada su grandioso proyecto, que publicó en Madrid en 1917. En él aparecían dos pabellones para la comunidad y casa de ejercicios; una grandiosa basílica neogótica en el centro, con dos torres. La construcción ocuparía un rectángulo de 113 x 82 m. La financiación debía provenir de limosnas recaudadas en todos los colegios de la Orden, ahora que los tiempos era favorables. Los Superiores no acogieron su proyecto. Entre otras cosas, porque para empezar a realizarlo había que comenzar arrasando todo lo que estaba construido. En cambio, sí se llevó a cabo el proyecto más humilde de levantar un momento a Calasanz en la plaza, y además hacer una capilla nueva y mayor.

El proyecto del monumento venía, al menos, de 1897, cuando el alcalde de Peralta, Sebastián Alabán, informa al P. General que, celebrando el tercer centenario de las Escuelas Pías, quieren hacer fiestas especiales en Peralta, y construir un monumento. Pide que las EP contribuyan[Notas 24]. Por las mismas fechas, y también con ocasión de la preparación de las fiestas del III Centenario, el P. Gaetano Sodini, Provincial romano, sugiere que sería bueno permitir asociarse a los jóvenes católicos universitarios; entre todos se podría ayudar mejor a los de España que quieren hacer una estatua al santo en Peralta.[Notas 25] El P. Eduardo Llanas, Vicario General de España, en su circular del 27 de diciembre de 1900 informa sobre los planes de Peralta[Notas 26]:

Derribada la casa donde nació San José de Calasanz, erigióse en su lugar una modesta Capilla, y se procuró que la hornacina central del altar, ocupada por la imagen del Santo, correspondiera al aposento donde aquel vio la luz primera. Teníamos ya a la vista otro monumento erigido a la memoria de nuestro Fundador. Pero no sin pena vimos que la sencillez de la Capilla y su carencia absoluta de ornamentación desarmonizaban con la grandeza extraordinaria y los trascendentales destinos del glorioso Patriarca. Y para mayor desconsuelo, observamos que los muros del sacro recinto, atacados por filtraciones salitrosas, pedían con urgencia una reparación y exigían importantes obras de defensa contra las humedades.

Por último, en medio de la plazuela del colegio y frente a la ruinosa Capilla, contemplamos un grandioso y severo pedestal, que hace años espera paciente y silencioso la estatua de San José de Calasanz que debe coronarlo. Los recursos aprontados por la Provincia de Aragón y por el Colegio y pueblo de Peralta sólo permitieron hacer el modelo de yeso de la estatua de bronce y el pedestal que debe sostenerla. El Gobierno, por indicación de S.M. la Reina Regente, interesada en este asunto por el Rmo. P. Mistrángelo, ha ofrecido las cinco toneladas de bronce necesarias para la fundición de la estatua.

Pero, añade el P. Llanas, hace falta más dinero para terminarlo todo. Nos toca a los escolapios españoles contribuir. Hoy podemos. El P. General ha invitado a todas las provincias de la Orden a contribuir, con una circular de fecha 28 de noviembre de 1900 invita a provincias, casas, y religiosos a contribuir; a hacer colectas entre los alumnos, etc. el P. Mistrangelo, en efecto, había enviado la siguiente circular a toda la Orden[Notas 27]:

Alfonso Maria Mistrangelo de la Madre de Misericordia, Prepósito General de la Orden de las Escuelas Pías, Arzobispo de Florencia.

Al Rvmo. P. Vicario General de España, a todos los Provinciales, Rectores y Religiosos. Paz y bien en el Señor.

Deseando cumplir nuestra tarea con la mayor seriedad, y para cumplir nuestro deseo de venerar la cuna de Calasanz y las provincias ibéricas, emprendimos el largo viaje a España, queridos hermanos, y con la ayuda de Dios, lo hemos completado felizmente hace poco. El cual, a decir verdad, si parecía novedoso y pesado para Nos, creo, sin embargo, que resultó sumamente útil para toda la Orden, y estuvo lleno de gozo y consuelo para Nos.

Por lo cual doy gracias primero a Dios, de quien procede todo lo bueno, y luego a vosotros, hermanos españoles e hijos queridos, pues nos recibisteis en todas partes amablemente, y una vez recibidos con fraterna caridad y toda benevolencia, nos quisisteis enriquecer además con vuestros dones.

Por lo cual, entre otros, queremos comunicar a todos como fruto de nuestra peregrinación algo que sin duda llenará de gozo a vuestro amor por el Santo Padre y nuestro Instituto, y es el anuncio de que, en la plaza de Peralta, ante la casa de Calasanz, pronto se erigirá un monumento, adornado con una estatua de bronce de gran tamaño de San José de Calasanz, bellamente esculpida.

Y pues, tras recibir benignamente nuestra petición, la piadosa Reina de España donó las quince mil libras de cobre necesarias, ya se está fundiendo en Barcelona la estatua.

Y como para completar el monumento hay que hacer gastos, y no pocos, os pedimos por la presente vuestra valiosa colaboración y la de vuestras provincias y casas. Y eso no es suficiente. Pues aquella venerable casa, que visitamos reverentemente, convertida hace ya tiempo pro los hermanos españoles en oratorio, a causa de la humedad que hay por todas partes, se va degradando poco a poco. Es urgente que cuanto antes se hagan las reparaciones oportunas, se revista de mármol por dentro, y la decoremos mostrando nuestra piedad para con un santuario tan importante de las Escuelas Pías.

Así, pues, a la obra, hermanos. Recoged ofrendas en todas partes; pedid donativos a los niños; presentad la obra a los amigos, a los exalumnos, para lograr el piadoso fin. Que estimule la vergüenza, que provoque la piedad, que aumente el amor, las fuerzas y el ánimo. Pues nada mejor podemos hacer que, celebrando la casa santa donde nació un tal Padre, brillen con honor y refuljan con nitidez los primeros prodigios y los primeros signos de su santidad, por nuestro cuidado y solicitud.

Que se levante pues en Peralta, en este venerable lugar, este monumento de piedad y gratitud al gran Calasanz; que brille la casa paterna adornada por las manos de los hijos; y que quede como un claro ejemplo de nuestra concordia, de unidad y caridad como estirpe calasancia, de modo que pueda decirse con razón de nosotros “En ellos había un espíritu y una fe”.

Aprovechando esta ocasión, queridos hermanos, os recomendamos a todos la disciplina regular, que es la principal, si no la única, custodia y firmamento de todas las Órdenes Religiosas.

Haga Dios que los ejemplos de vida regular y demás virtudes que vimos recientemente al visitar las provincias españolas, podamos admirar en las vuestras, cuando vayamos a visitaros.

Movidos por esta dulce esperanza, os bendecimos en el Señor con caridad paterna. Flroencia, 28 de noviembre de 1900.

Los rectores de las casas envíen las ofrendas recibidas a los Provinciales, los Provinciales de España, al Vicario General, y los demás a Nos, que las enviaremos al mismo Vicario.

Y, efectivamente, la Orden respondió con generosidad, cada cual según sus posibilidades, que eran muy diferentes. Así, el P. Basil Kabrhael, Provincial de Bohemia, envía desde Praga 200 libras. Son pocos y pobres, y además el Gobierno prohíbe hacer colectas entre los niños[Notas 28]. El P. Antonio Brendler, Provincial de Austria, En Nápoles están envueltos en deudas, pero el P. Giannini ofrece desde Pompei 30 liras[Notas 29]. Al año siguiente, en una nueva circular el P. Llanas informa sobre el proyecto Peralta[Notas 30]. Dice que la realidad ha superado sus esperanzas. Se han recogido 65.847 pts; de ellas, 19.333 de Aragón y América; 16.390, de Castilla; 13.103, de Cataluña; 5000, de Valencia; 2724, de las Casas Centrales; 6795, de las provincias de fuera; 2500, del Obispo Alonso Salgado, escolapio. Añade, además, que

Contando con tan importantes donativos, emprendimos animosos, no ya la restauración, sino una verdadera reconstrucción de la antigua Capilla, a la cual se ha añadido un coro espaciosísimo (…) El aspecto general de la Capilla resulta verdaderamente bello y suntuoso. Frente a la puerta lateral de la misma, se eleva, sobre elegante y robusto pedestal, la estatua de bronce del Fundador de las Escuelas Pías, obra verdaderamente artística, defendida y autorizada por una verja, también de bronce. Y no menos artística que la estatua. El monumento es digno del héroe a quien está dedicado. (…) Está ya completamente terminado, y fue bendecido solemnemente el día 13 de septiembre por el Ilustrísimo Sr. Obispo de Astorga. (…)

Precisando, en una carta al P. General, el P. Llanas le dice que la capilla fue consagrada el 13 de septiembre por el obispo de Barbastro; el 14 cantó misa en el ella el obispo de Astorga, el escolapio Vicente Alonso Salgado[Notas 31].

Y pasa luego a describir las fiestas de bendición de la capilla. Llegó una felicitación de León XIII. Digamos, como epílogo, que durante la guerra civil española (1936-39) el bronce de la estatua y la balaustrada volvió a convertirse en cañones. Después de la guerra, estatua y balaustrada fueron reconstruidos, pero en hierro, material más humilde que aquel bronce original.

Notas

  1. RG 251 o, 2. 21 julio 1900.
  2. RG 21, pág. 10.
  3. RG 249 d 4, 25.
  4. RG 24 12, 52.
  5. RG 21, pág. 12.
  6. P. Justo de J. RG 249 f 2,
  7. P. Pedro Pérez. RG 249 f 2, 13. 29 octubre 1900.
  8. P. José Godos. RG 249 f 2, 14, 24 octubre 1900.
  9. P. Victorino Vila. RG 249 f 2, 8. 2 noviembre 1900.
  10. P. Alfonso M. RG 249 f 2, 10. 10 noviembre 1900, y Vizconde de Espés, que iniciará la costumbre de enviarle cada año una caja con doce botellas de vino de Jerez a Florencia. RG 249 f 2, 16. 27 octubre 1900.
  11. P. Manuel Sánchez. RG 249 f 2, 1 diciembre 1900.
  12. P. Luis Fábregas. RG 6. 20 noviembre 1900.
  13. RG 251 o, 5. 29 octubre 1900.
  14. RG 251 o, 45. 4 febrero 1904
  15. RG 24 12, 52.
  16. Rogamos que todos los documentos que se vayan a entregar, actas, documentos, etc. estén escritos en papel grande de marca.
  17. RG 58, 4.
  18. RG 250 f 4, 6. 1 junio 1904.
  19. EC 1994, pág. 114.119.
  20. RG 24 12, 54.
  21. RG 24 13, 1. La versión que proponemos es la del borrador, en italiano. El texto latino es más ampuloso y difícil de comprender en todos sus matices. Y eso que al borrador no le falta retórica…
  22. Es el Señor quien lo ha hecho, una maravilla a nuestros ojos. Sal 118, 23.
  23. RP 63 199. 17 julio 1898.
  24. RG 249 f 1, 29. 25 marzo 1897.
  25. RG 249 l 12, 6. 22 abril 1897.
  26. RP 63, 486.
  27. RG 24 12, 51. 28 noviembre 1900.
  28. RP 51, 456. 2 mayo 1902.
  29. RG 250 c 1, 2, 7 enero 1901.
  30. RP 63, 487. 20 septiembre 1902.
  31. RG 251 o, 32. 19 septiembre 1902.