Ponce (PR) Colegio Ponceño de Varones

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Colegio Ponceño de varones
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Este texto es el original publicado en su día en el DENES. No se ha hecho sobre él ninguna rectificación. Su contenido, pues, puede no reflejar la realidad actual

Datos

Demarcación Puerto Rico - Nueva York

(1969- )

Antecedentes de la fundación.

En 1926 la señorita María Serra Gelabert abría en Ponce una escuela católica para varones, con la ayuda del obispo y los caballeros de Colón. En 1930 se la entregó a los marianistas norteamericanos, los cuales elevaron la calidad de la enseñanza, establecieron un internado, ampliaron el programa académico. Las dificultades de la era postconciliar obligaron a tales religiosos a cerrar el Ponceño, entregándolo al obispo, quien, a su vez, lo transfirió a una junta de padres de alumnos. La junta y el obispo buscaron una Congregación religiosa que aceptara la dirección del centro. Se pensó en los escolapios quienes venían trabajando desde 1956 en la Universidad Católica de la ciudad. El Sr. obispo se lo comunicó al P. José Mateo y ambos se pusieron en contacto con el P. Provincial. Pocos días después, el 27-6-1968, éste daba luz verde al P. Mateo para iniciar conversaciones. El 12 de julio el presidente de la junta del colegio visitó en Zaragoza al Provincial; el Sr. Domingo Cerra informó con detalle; y a su vuelta a Ponce se comenzó a sentar las bases de lo que iba a ser el contrato entre junta y Orden escolapia. Dicho documento se presentó a todos los religiosos de la isla, al P. Provincial y al P. General. Pero la última decisión quedaba relegada a la próxima visita del Provincial (27 de noviembre al 9 de enero). La primera inclinación era negativa por varias razones: falta de personal, querer regentar una parroquia y no poder contar con algunos religiosos en quienes se pensaba. Ciertas propuestas del Sr. obispo hicieron cambiar el modo de pensar de los escolapios de la comunidad universitaria; éstos invitaron al P. Provincial a repensar el tema; el P. General negó la posibilidad de aceptar una parroquia, inclinándose mejor por el colegio. Todo ello impulsó al P. Provincial a aceptar el colegio en el curso 1969-1970. Decisión acogida con aplauso por la junta y por el obispo.

Presencia escolapia.

Desde febrero de ese año 1969 el P. Mateo visitó frecuentemente la obra, conoció a los maestros y a los líderes de los estudiantes. La actitud de los religiosos marianistas fue en todo momento exquisita. Oportunamente firmó los contratos de trabajo; el 26 de febrero, en acto público, recibió del Provincial de los marianistas la entrega simbólica del colegio. La legal se efectuó en 9 de junio en la sede del obispado, ante el notario público César Hernández Colón. A lo largo del mes de agosto fueron llegando los primeros religiosos de la comunidad: PP. Mateo, Torralba, Basols, Calcena y Gallo. Y el 25-2-1970 se erigía canónicamente por la Congregación general. Los alumnos eran 605 y los profesores laicos, 28. El 31 de enero se había firmado el contrato ante notario. Por él la Orden debía dirigir el colegio para conservar su acreditación ante la Middle States Association of Colleges and Secondary Schools, tener plena libertad para admitir alumnos, organizar el programa académico, la disciplina y el horario, contratar al personal docente y auxiliar; la junta determinaría las cuotas de los alumnos y los escolapios percibirían un sueldo mensual disfrutando de algunos beneficios marginales, y se comprometía a tener nuevos edificios para el curso 1971-1972, presupuestados en dos millones setecientos cincuenta mil dólares. El 2-5-1973 se tuvo la ceremonia de bendición de la primera piedra y en trece meses se levantó el edificio. El 26 de agosto se abrieron las oficinas, el 27 se trasladó la comunidad, el 5 de septiembre comenzaron las clases y el 12 de octubre, fiesta de la Virgen del Pilar, patrona del colegio, fue bendecido e inaugurado. Otros cambios han sido: abrir sus puertas a niñas, con aprobación de la junta de directores, el 19-10-1972; crear un comedor de mediopensionistas; enriquecer los programas académicos con asignaturas optativas, como informática; aumentar el número de alumnos becados; abrir sus puertas a muchachos de otras localidades cercanas a Ponce; finalmente, aumentar la matrícula por encima del millar. Pero ha mantenido y ha mejorado igualmente el talante de ser una escuela católica, especialmente por el conjunto de actividades religiosas que se ofrecen.

Superiores

Persona Año
José Mateo 1969
José M. Gallo 1976
Emilio Calcena 1979
Julio Torralba 1982

Bibliografía

  • Archivo Viceprovincia y de la casa
  • «El día» 23-1-69, 19-6-69, 4-3-68
  • «El Mundo» 15-2-69, 17-6-69, 16-5-71, 16-4-68, 15-2-69, 18-10-74

Redactor(es)

  • José Mateo, en 1990, artículo original del DENES I