Roma (IT) Colegio Calasancio, o Nuevo,

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Este texto es el original publicado en su día en el DENES. No se ha hecho sobre él ninguna rectificación. Su contenido, pues, puede no reflejar la realidad actual

Datos

Demarcación Romana

(1747-1800)

Historia

Ideado por el P. José Oliva, General de la Orden, y por el obispo de Alguer, P. Agustín Delbecchi, fue terminado e inaugurado por el Vicario general, Juan Diego Manconi, el 2-11-1747. Nació para ser colegio-piloto, esto es, una institución dirigida por Padres de las Escuelas Pías, que respondiese a todas las características propias de un centro de instrucción y educación cual lo requerían los tiempos y, además, en plena armonía con la tradición escolapia: ejemplo viviente de la pedagogía calasancia para todos los colegios de la Orden. A él se trasladaron las escuelas de San Pantaleón. Reunía estudiantes desde la escuela ínfima de leer y escribir hasta los que cursaban teología, en total 998 en el primer curso. Dio las reglas u ordenanzas el P. Delbecchi; allí experimentó el plan de estudios que luego haría obligatorio en todos los colegios de la Orden. Se reunieron aquí escolapios jóvenes de diversos países para que aprendieran la pedagogía auténtica de las Escuelas Pías y la implantaran en sus naciones. De España estuvo el P. Felipe Scío de San Miguel; de Hungría el P. Alejo Horanyi. Allí concentró el P. Vicario general, Manconi, lo mejor del profesorado escolapio de Italia, con un total de dieciséis religiosos. Por él, desfilaron escolapios de la talla de Juan Luis Bongiochi, Francisco Gaudí, Gerardo Guidini, Matías Peri, Juan Bautista Beccaria, Juan Enrici, Girolamo Fonda, Gagliufi, Voenna, Guglieri, Galizi, Solari, Grazzani, Liberato Fassoni, José Beccaria, Feltri, Curio y Giuliani. Se abrió en él internado para niños de familias no nobles (a éstos estaba destinado el colegio Nazareno); acaso fue uno de los primeros de Italia de tal modalidad, que en el siglo XIX tuvo gran difusión. De la calidad de su formación cristiana y religiosa son testigos Gaspar de Buffalo y Vicente M.ª Strambi, elevados los dos al honor de los altares. Otros alumnos célebres fueron Joaquín Pessuti y Juan Gerardo de Rossi. La enseñanza era totalmente gratuita. Como se contrajeron enormes deudas para la instalación y la conclusión de las obras y con las guerras napoleónicas no se recibían las ayudas de las Provincias de la Orden, la experiencia sólo perduró cincuenta y tres años. Se determinó su cierre el 10-8-1800 por la Congregación general, ante el círculo de dificultades creadas por la nueva situación política de Roma. Del empuje y ardor literario del colegio son elocuentes testigos, aún hoy, los numerosos folletos de sus academias, veladas, exámenes, etc. de carácter literario, filosófico, teológico y científico que reúne en 26 grupos el P. L. Picanyol (P 12, II, 64-66). Funcionó en él la «Academia de los Varios».

Bibliografía

  • Picanyol, L., L’antico Collegio Calasanzio di Roma (Roma 1938)

Redactor(es)

  • Claudio Vilá, en 1990, artículo original del DENES I