ViñasEsbozoGermania/Cuaderno05/Cap32

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Capítulo 32º. Sobre la resolución del asunto de Olas y trabajos posteriores del P. Francisco Hanak.

El tema fue relegado a la siguiente reunión de las Cortes. Y entonces el P. General, José Fedele de la Visitación, porque estaba inquieto por la casa y porque alguien había acusado siniestramente al P. Francisco como turbador de la tranquilidad pública, le envió una carta de obediencia para que, renunciando a su cargo misionero, fuera a establecerse a Varsovia.

Recibió la orden con ánimo pronto, y durante el tiempo que permaneció allí, hasta junio de 1672, promovió con toda diligencia el asunto de Szepes. El excelso príncipe Lubomirski se ofendió mucho porque Francisco había presentado el sacrilegio de Olas a las Cortes del Reino sin contar con él, pero interponiéndose el Rey, la Reina y el Nuncio apostólico, pensando en el bien de las almas, no sólo depuso su indignación, sino que continuó favoreciendo aún más a Francisco, y le pidió y obtuvo que fuera capellán de su corte. Como tal permaneció durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre en la corte del príncipe citado en Lancut, en Lanka Bresvia, y en el mes de octubre permaneció en Bicz con la nobleza polaca, huyendo de los tártaros. El resto del año volvió a Lancut y estuvo con el príncipe hasta el mes de mayo de 1673, a veces en Lancut, a veces en Varsovia, a veces en Rzeszów, a veces en Lanka o con los polacos, como confesor de corte del Príncipe.

Mientras tanto llegó una carta de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide a Ángel Ranucio, Nuncio Apostólico en el Reino de Polonia, en la que se le pedía que promoviera el asunto de Szepes. También fue enviada un Breve del Clemente X al Rey Miguel en el que Su Santidad encomendaba el mismo asunto al Serenísimo. Decía lo siguiente:

“Breve Apostólico de Clemente X a favor del P. Francisco, a nuestro querido hijo en Cristo Miguel, rey ilustre de Polonia.
Querido hijo nuestro en Cristo, salud.
Llegaron a nuestros oídos las inicuas vejaciones que los herejes que viven en los 13 pueblos del distrito de Szepes hicieron sufrir a los religiosos que trabajan allí en la predicación del Evangelio y en la práctica del culto divino, y hemos considerado que es deber nuestro ordenar al Venerable Ángel, arzobispo de Damieta que trate cuidadosamente con tu Majestad para que sea corregida la audacia de los herejes, y que mueva vehementemente tu piedad ingénita para adquirir nuevos méritos. Así, pues, deseando que escuches de buena gana todo lo referente a esa causa del cielo, y hagas todo lo posible por la fe ortodoxa, damos la bendición apostólica a tu Majestad con todo afecto. En Roma, a 31 de diciembre de 1672, tercer año de nuestro pontificado.”

Por lo cual, cuando se celebraron las Cortes Generales del Reino en marzo del año 1673, al tratar sobre la cuestión de las iglesias de Szepes, promovida por el Nuncio Apostólico, a petición de la Sede Apostólica y de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, se encargó al Príncipe Lubomirski que la siguiera, y no sólo prometió que lo haría, sino que de hecho lo hizo. Pues al año siguiente 1674 fueron expulsados los predicadores de la secta luterana, y llevó sacerdotes de la Santa Iglesia romana. El P. Francisco, por recomendación especial de Su Santidad y de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, recuperó las facultades de la misión apostólica.

Copio esta encomienda y facultades para que quede para la historia.

“Ángel Ranucio, por la gracias de Dios y de la Sede Apostólica Arzobispo de Damieta, prelado doméstico de Su Santidad Clemente X, Papa por la Divina Providencia, y Delegado suyo ante el Serenísimo Miguel, Rey potentísimo de todo el reino de Polonia y del Gran Ducado de Lituania, con facultad de Nuncio Apostólico,
A nuestro querido hijo en Cristo el P. Francisco de S. Wenceslao, misionero apostólico de las Escuelas Pías, salud eterna en el Señor.
Nos has expuesto que para procurar la salud de las almas nos dignásemos darte algunas facultades.
Así, pues, Nos, preocupados especialmente por todo lo que se refiere al bien de los fieles, en virtud de la autoridad apostólica que tenemos por el cargo que desempeñamos, a tenor de las presentes, te concedemos a ti, P. Francisco, las facultades que siguen, una vez hayas obtenido el permiso del Ordinario del lugar para oír confesiones en los lugares a donde vayas:
1.Absolver a los herejes de la apostasía de la fe y cisma, y también a los eclesiásticos, tanto seculares como regulares, pero no a los que estuvieran en esos lugares en los que ejerce el Santo Oficio, es decir en lugares de misiones en los que los herejes practican impunemente, y después de una abjuración legal han vuelto a caer en la herejía, sólo en el fuero interno.
2.Tener y leer libros prohibidos de los herejes, con objeto de impugnarlos y denunciar sus errores, y otros prohibidos, además de las obras de Carlos Molinari, Nicolás Maquiavelo, y libros de astrología judiciaria, u otros que traten de esos temas, pero a condición de que los libros no salgan de esa provincia.
3.Absolver de todos los casos reservados, también los contenidos en la bula Caena Domini, también en los lugres en que los herejes practican impunemente.
4.Bendecir cruces, imágenes y paramentos eclesiásticos, y otros utensilios necesarios para el sacrificio de la misa, en los que no interviene el santo óleo, y reconciliar iglesias con agua bendecida por el obispo, y en caso de necesidad también con agua no bendecida por el obispo.
5.Celebrar el Santo Sacrificio de la Misa en lugares adecuados y decentes, lejanos de los lugares de culto, sobre un altar portátil con el honor y reverencia debidos, sólo en los lugares de tu misión.
Movidos por el celo por la mayor gloria de Dios y bien de las almas, a ti, en quien mucho confiamos en Dios por tu piedad, doctrina y celo por las almas, te concedemos en el Señor las facultades de las que hablamos más arriba. No obstante etc. en fe de lo cual, etc. en Varsovia, en nuestro palacio apostólico, el 22 de marzo de 1673.
Ángel, Arzobispo de Damieta, Nuncio Apostólico.
Andrés Michalovics, Auditor General m.p. Andrés Fie Fue, Canciller, m.p.”

Esteban Wirzbowski, Obispo de Poznan, aprobó al P. Francisco como confesor, incluso de casos reservados. Del mismo modo le dieron facultades los obispos en otros lugares y diócesis del Reino de Polonia, como Cracovia, Prezmysl y Chelm. En el apostólico reino de Hungría lo aprobaron para lugres de misiones los obispos Jorge Szelepcheny, tomás Palffi, Jorge Barsony, Joaquín Lucinski, Andrés Sebestiny, Pedro Korompay, Juan Gubasoczy, Juan Këry, Blas Jaklin y el venerable Cabildo de Szepes, y al final Esteban Dolny, vicario arzobispal. Así dice la carta de recomendación:

“Ángel Ranucio (título como más arriba)
A quienes lean la presente, salud en el Señor.
Hacemos saber por las presentes, a todas y cada de las dignidades y preeminencias, el estado del que exhibe la presente, el R. P. Francisco de S. Wenceslao de las Escuelas Pías, Misionero y Penitenciario apostólico (que hasta ahora por comisión de la Sede Apostólica y de la S. Congregación de Propaganda Fide, con nuestra autoridad y asistencia, ha promovido celosísima y eficazmente ante la Sacra Real Majestad y la Serenísima Republica Polaca en las Cortes Generales del Reino la causa de las prácticas religiosas de los católicos en los 13 pueblos del condado de Szepes, y reside con el Excmo. Príncipe Lubomirski, mariscal de la Corte Real, estando reservada a Nos su última promoción) al que enviamos de vuelta y mandamos que vaya a continuar sus tareas de la misión apostólica en la viña del Señor en los 13 pueblos de Szepes, y en cualquier lugar donde lo pidiera la necesidad y la ocasión, principalmente entre los herejes. Todo ello por encargo de la Santa Sede Apostólica y la Sagrada Congregación de Propaganda Fide. Por lo cual rogamos a todos los citados más arriba, en especial a los Ilmos. y Rvmos. Ordinarios, prelados y párrocos con cura de almas, y a sus superiores, que no sólo no impidan en modo alguno una obra tan santa del P. mencionado P. Francisco en su oficio de misión apostólica, sino que le ofrezcan todo tipo de ayuda, auxilio y subsidio para trabajar en esta causa de Dios y de bien de las almas, pues recibirán por ello un pago generoso, que es el pago de toda obra buena. En fe de lo cual firmamos la presente con nuestra propia mano, y mandamos poner el sello pontificio. En el palacio de la Nunciatura Apostólica, Varsovia 23 de marzo de 1673.
El Arzobispo de Damieta, Nuncio Apostólico. Andrés Fie Fue, Canciller”.

El P. Francisco recibió la aprobación y la bendición del Rvmo. P. General para trabajar en las misiones:

“Al P. Francisco de S. Wenceslao, sacerdote de los CC.RR.PP. de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, a Cracovia por Venecia.
La paz de Cristo. Los cuatro asistentes y yo te damos la bendición para que Dios y el cielo se dignen darte fuerzas para que puedas trabajar sin descanso en la viña del Señor contra la perversidad de los herejes.
Por lo demás sé fuerte y animoso, para que luchando contra la perversidad de los herejes Dios omnipotente te bendiga a ti y a tus compañeros con un gran triunfo. En Roma, a 8 de julio de 1673.
Servidor en Cristo de V.R., José de la Visitación, General”.

A esta aprobación para trabajar en misiones siguieron la del P. Carlos Juan Pirroni (1677), el P. Alejo Armini (1686) y el P. Juan Francisco Foci (1692), Generales de nuestra Orden.

Así, pues, el año 1673, por encargo del Nuncio Apostólico con autoridad de Su Santidad y de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, el P. Francisco volvió a su oficio de la misión de Szepes. Como él mismo escribe, el 11 de mayo, fiesta de la Ascensión del Señor, a los 37 años de edad, llegó a Olas: ¡Ríndase a quien obró el bien! Pues aunque parecía peligroso y desaconsejable residir en los 13 pueblos, en las parroquias fuera de la ciudad de Krompach, Kluknovia, Aichnavia, Bardovia, Hrusovia, Kalavia, etc. (que estaban vacías después de expulsar al predicador), el obispo de Varad Jorge Barsony lo envió allí, y no sin fruto, pues en el espacio de un año condujo a todos al conocimiento de la verdad.

El año 1674 llegó de la misión de Szepes con el R. P. Pablo Frankovics y su Asistente P. Miguel Krausz al señorío de Lipor, y el 10 de agosto dijo su primer sermón en Brezno: “Id y presentaos a los sacerdotes”. Los Padres que vivían en Brezno, Nicolás Hausenka y Simón Hayek, le pidieron que fuera a Predaina y Lopey, en cuya parroquia fue presentado solemnemente el 15 de agosto por la ínclita cámara neosoliense, y allí dispuso, renovó e introdujo lo que hacía falta. Dejó en la iglesia de Predaina una imagen de Sta. María Magdalena y dos estandartes. El día último de diciembre del año citado, por orden del P. Provincial pasó de las parroquias de Predaina y Lopey a las ciudades del dominio de Brezno, y fue acompañado a la parroquia de Brezno, donde fue nombrado presidente y primer párroco del lugar. En dos años y medio convirtió doscientos sesenta herejes de uno y otro sexo, y tuvo que sufrir mucho. Pues muchas veces los luteranos húngaros intentaron darle muerte (cosa que él mismo promovía y urgía, para que expulsados los predicadores, las iglesias de Szepes fueran ocupadas por los católicos), lo cuales juraban que habían de torturarle y darle muerte para ejemplo de otros, cosa que habrían hecho si Dios no lo hubiera guardado milagrosamente. Pacificadas las cosas, fue enviado a Podolín, y luego a Rzeszów, y finalmente a Prievidza en Hungría, y allí durante su vejez se dedicaba a escuchar confesiones, hasta que atacado por la fiebre, lleno de días en el Señor, falleció el 1 de junio de 1710, a los 73 años de edad y 53 de religión.

La suma de los herejes absueltos por el P. Francisco Hanak de S. Wenceslao es más o menos de 1046. Hablaremos más tarde a menudo de este religioso.

Notas