Portada
|
Bienvenido a WikiPía
La enciclopedia escolapia que todos pueden consultar. Presentación
|
06:38 hora local, sábado, |
| Enciclopedia Escolapia | Relatos históricos o biografías | Base de datos Bibliográfica | Cronología |
Efemérides del 8 de agosto [Ver otros días]
5. «Y entre estas últimas se cuenta la Obra de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, con un ministerio insustituible en opinión común a todos eclesiásticos y seglares, príncipes y ciudadanos y acaso el principal para la reforma de ¡as corrompidas costumbres; ministerio que consiste en la buena educación de los muchachos en cuanto que de ella depende todo el resto del buen o mal vivir del hombre futuro, según juzgaron acertadamente, iluminados por Dios, los Concilios Calcedonense y Tridentino y los Santos Basilio y Jerónimo, Benito e Ignacio. 6. Por tanto, no se puede dudar de que será favorecida y agraciada con el nombre —teniendo ya la realidad— de verdadera y observante Orden religiosa, título que han recibido hasta este momento tantas otras, tal vez no tan útiles y necesarias, tal vez no tan aplaudidas por todos, tal vez no tan deseadas y sin tal vez, menos solicitadas durante mucho tiempo en comparación de la insistencia con que viene siendo pedido nuestro ministerio en este breve período. Ministerio en verdad, dignísimo, nobilísimo, meritosísimo, beneficiosísimo, utilísimo, necesarísimo, enraizadísimo en nuestra naturaleza, conformísimo a razón, muy de agradecer, agradabilísimo y gloriosísimo. 7. Dignísimo, por girar en torno a la salvación, conjuntamente, de! alma y del cuerpo. 8. Nobilísimo, por ser menester angélico y divino, realizado por los ángeles custodios, de los cuales los hombres se constituyen en esto cooperadores. 9. Meritosísimo, por establecer y poner en práctica, con plenitud de caridad en la Iglesia, un remedio eficaz, preventivo y curativo del mal, inductor e iluminador para el bien, destinado a todos los muchachos de cualquier condición —y, por tanto, a todos los hombres, que pasan primero por esa edad— mediante las letras y el espíritu, las buenas costumbres y maneras, la luz de Dios y del mundo. 11. «Utilísimo, por los numerosos cambios de vida efectuados, como puede comprobarse con frecuencia entre los muchachos, tanto que no se reconocen según eran anteriormente. 12. Necesarísimo para esta corrupción de costumbres y ese predominio del vicio que reinan en los de educación mala y para las necesidades de la Iglesia, a las que se atiende con la oración continua de los niños en el oratorio, por turnos. 13. Enraizadísimo en la naturaleza de todos los hombres, que por instinto quieren la buena educación de sus hijos. 14. Conformísimo a razón, para príncipes y ciudades, a quienes trae mucha cuenta tener vasallos y ciudadanos morigerados, obedientes, bien disciplinados, fieles, sosegados y aptos para santificarse y ser grandes en el cielo, pero también para promocionarse y ennoblecerse a sí mismos y a su patria obteniendo puestos de gobierno y dignidades aquí en la tierra. Lo cual se ve más claro por los efectos contrarios de las personas educadas mal, que con sus acciones vituperables, perturban la paz del estado e inquietan a los ciudadanos. 15. Muy de agradecer por parte de los hombres, que lo aplauden unánimes y lo desean en su patria, presagiando acaso el bien de la reforma universal de las corrompidas costumbres, que es consecuencia del diligente cultivo de esas plantas tiernas y fáciles de enderezar que son los muchachos, antes de que se endurezcan y se hagan difíciles, por no decir imposibles, de orientar; como lo vemos en los hombres ya hechos: pese a toda la ayuda de oraciones, pláticas y sacramentos, cambia de vida y realmente se convierte una exigua minoría. Muy de agradecer también por parte de Dios, mucho más que la conversión de un pecador, aunque ésta da alegría al cielo; porque en la escuela no sóio se arrepienten muchos de muchas ofensas contra Dios, sino que diariamente se conservan otros muchos en la inocencia bautismal, y en consecuencia, se libra de manifiesta condenación la mayoría de aquellos que, de morir en su mocedad, se condenarían por las culpas tal vez cometidas sin escrúpulo y con ligereza, y confesadas sin contricción, si es que no calladas. 16. Agradabilísimo para quien sea llamado a laborear en esta viña y a trabajar en esta mies tan abundante. 17. Gloriosísimo para los religiosos y para aquellos que lo favorezcan y promuevan con su autoridad y mercedes; para el Sumo Pontífice que lo establezca y apruebe como Orden, no menos que la aprobación de las otras Familias Religiosas para sus predecesores: glorioso también para el mismo Dios, porque al ponerse remedio a tantas ofensas dirigidas contra El, al preservar de tantas penas, incluso corporales, al salvar y santificar tantas almas, éstas darán gracias eternas a la nueva Orden y gloria perenne a Dios».
|
Textos de Calasanz del 8 de agosto [Ver otros días]
«Los oradores no han hecho nunca por sí mismos o por medio de otros ninguna instancia ante mí para dicha requisición». Cardenal Ce-sarini
|