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		<title>MussestiVida/Cap06 - Historial de revisiones</title>
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		<subtitle>Historial de revisiones para esta página en el wiki</subtitle>
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		<title>Ricardo.cerveron: Página creada con «{{Navegar índice|libro=MussestiVida|anterior=Cap05|siguiente=Cap07}}  Ver original en Italiano  =Cap. 6. Su obispo lo envía a Barcelona para poner...»</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Página creada con «{{Navegar índice|libro=MussestiVida|anterior=Cap05|siguiente=Cap07}}  &lt;a href=&quot;/w/index.php?title=MussestiVita/Cap06&quot; title=&quot;MussestiVita/Cap06&quot;&gt;Ver original en Italiano&lt;/a&gt;  =Cap. 6. Su obispo lo envía a Barcelona para poner...»&lt;/p&gt;
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&lt;br /&gt;
[[MussestiVita/Cap06|Ver original en Italiano]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Cap. 6. Su obispo lo envía a Barcelona para poner paz, y lo consigue=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En aquel tiempo se produjo, permitiéndolos Dios, una peligrosa enemistad entre algunos señores de la más elevada nobleza de Barcelona, y la causa fue que por diabólica sugestión algunas personas raptaron una noble doncella mientras iba conducida a casarse a un caballero de nobleza par a la suya. Sin duda se trataba de un caso horrendo y que podría ocasionar infinitos daños, y se recurrió a los más potentes medios para extinguir un incendio tal, intentando mediar desde el principio algunos grandes señores, pero sin fruto. Recurrieron también a D. Ambrosio de Moncada, el obispo de Urgel, quien, aunque sabía que muchos señores lo habían intentado en vano, recordando la destreza y el valor que en tales asuntos había demostrado su vicario, con esperanza de una solución feliz decidió enviarlo en su lugar, y se lo dio a saber. Es de suponer que el vicario, considerando la dificultad de la empresa, sintiera no poca repugnancia, pero confiado en la obediencia y en la divina protección, ardiendo de caridad se dejó persuadir para aceptarla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Preparando, pues, lo que consideraba necesario, y armándose de oraciones, se puso en camino, y siendo invierno, tuvo que sufrir mucho, pero después de superar las dificultades de las nieves de los montes con el favor divino, llegó a Barcelona, donde encontró a las partes enemigas ya con gente armada en el campo de batalla, que poco faltaba para que vinieran a las manos. Sabido esto por D. José, con presteza fue a impedirlo. Valiéndose del consejo y la prudencia que requería la importancia del negocio, Dios le dio tanta gracia y valor que yendo con autoridad ahora a los unos, después a los otros, reprendiendo, rogando y advirtiendo, según le parecía necesario, aplacó el furor de los ánimos, y consiguió la suspensión de las armas. Y después, con el fin feliz del matrimonio honroso acordado entre los nobles discordes, arrancó toda semilla de guerra y compuso una óptima paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de llevar a fin una empresa tan difícil con la ayuda divina, dio a la divina bondad todas las gracias posibles, y volvió alegre a hacer saber lo ocurrido a su prelado. Con toda seguridad fueron muchos los agradecimientos, las alabanzas y felicitaciones de mucha gente encantada con D. José por una obra tan digna y tan sabiamente concluida, pero él, que sabía que toda obra buena viene de Dios, humillándose, a él le daba toda la gloria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=Notas=&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{listaref|grupo='Notas'}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ricardo.cerveron</name></author>	</entry>

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