Linares (ES) Colegio

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Este texto es el original publicado en su día en el DENES. No se ha hecho sobre él ninguna rectificación. Su contenido, pues, puede no reflejar la realidad actual

Datos

Demarcación Castilla

(1920- 1960)

Historia

La fundación de este colegio se realizó por decisión expresa del P. Provincial, Clemente Martínez, en el año 1920, cuando se vio precisado a cerrar el colegio de Ubeda, por la situación ruinosa en que se encontraba el edificio que fue convento de PP. trinitarios y era además propiedad del ayuntamiento. Al comunicar al obispo de Jaén Mons. Basulto los motivos que forzaban a dejar la ciudad de Ubeda, le manifestó su intención de abrir un nuevo centro en la entonces próspera ciudad de Linares, que por otra parte, carecía en absoluto de colegios religiosos. El P. Clemente buscó un local capaz para empezar provisionalmente y firmó un contrato de alquiler por dos años de la casa que la «Real Compañía Asturiana de Minas» tenía en la calle de Menéndez Pelayo n. 6. Al clausurar el colegio de Ubeda, en el verano de 1920, se trasladó a Linares el rector de aquél, P. Celestino Moreno, junto con el H. Antonio Herrero y otros cinco religiosos de distintas procedencias. Esta fue la primera comunidad que se instaló en el citado inmueble con grandes estrecheces, reservando las habitaciones de mayor capacidad para tres aulas de vigilados, y otras dos para externos o gratuitos. Desde el primer momento alcanzaron los escolapios el mayor predicamento, por su entrega con gran desinterés y simpatía a los niños y por su trato con la ciudadanía. Pronto se vieron en la precisión ineludible de buscar una solución para continuar en el futuro; se pusieron en relación con los patronos de la fundación de «Caridad» de los marqueses de Linares y llegaron con todas las autorizaciones legales pertinentes a la compra de los inmuebles de que disponía el patronato: el palacio del marqués y cuatro casas más que formaban fachada continua con la casa del marqués de Linares; otra casita contigua con fachada en la calle de Menéndez Pelayo, y un inmueble mayor en el que estaba instalado un completo molino de aceite. El conjunto, con grandes patios intermedios, formaba un buen solar, pero era absolutamente imprescindible completar los locales y ampliarlos. A toda prisa se acometieron las obras indispensables para instalarse en ese nuevo local en septiembre de 1921. Como los dueños de la casa primera no accedieron a rescindir el contrato de alquiler, se utilizaron las habitaciones de la casa para internado. En el curso 1921-1922, se añadieron otras clases de primera enseñanza y los dos primeros cursos de bachillerato, aumentando la comunidad con tres religiosos más. En años posteriores -durante los meses de vacaciones de verano-continuó la obra de acomodación y ampliación de los locales en el palacio del marqués que no tenía en origen más que una sola planta y con un nuevo piso se consiguió un conjunto, en el que podían funcionar en buenas condiciones todo el bachillerato, clases de primera enseñanza, vigilados y gratuitos, y los cursos de comercio libre, con locales para un internado con 140 plazas. El centro adquirió gran prestigio público, fundamentado en la esmerada educación que recibían los alumnos y en las acreditadas calificaciones oficiales que los niños conseguían en los exámenes del instituto de Baeza.

Las revueltas políticas a consecuencia de la instalación de la República y posterior revolución del año 1936, afectaron gravísimamente al edificio que fue asaltado y saqueado; se encarceló a los religiosos y rapiñó los enseres y mobiliario escolar, como el moderno material de los laboratorios de física y química que en el año de 1925 se había comprado directamente en Alemania. Hubo una tentativa, terminada la contienda civil en el año 1939, de restablecer el colegio, pero fracasó. Del edificio se incautó «Auxilio social» que instaló en el mismo un internado en situaciones muy precarias. Nuevos intentos de los superiores para «rescatar» el edificio, se vieron frustrados y, cuando, por fin, se logró en el año 1960 estaba en una situación de ruina lastimosa. Ante las instancias reiterativas de los antiguos alumnos para reiniciar la obra, el P. Provincial procuró que las autoridades eclesiásticas y civiles, obispo de Jaén, gobernador civil y alcalde de Linares se interesan para conseguir la ayuda estatal necesaria, con sobrado derecho después de veintiún años de usufructo de los deteriorados locales por parte de «Auxilio social». Ante estas gestiones realizadas y sin resultado positivo, a pesar de las buenas palabras y promesas, el P. Provincial, Agustín Turiel, se vio precisado a vender los locales a una inmobiliaria que los destinó a viviendas y construcciones comerciales.

Superiores

Persona Año
Celestino Moreno 1921
Agustín Ramos 1928
Desiderio Sema 1931
José Antonio González 1934
Juan José Lara 1940

Bibliografía

  • Archivo Castilla carp. 127

Redactor(es)

  • Aurelio Isla, en 1990, artículo original del DENES I