Madrid (ES) Real colegio, iglesia y casa Escuelas Pías de San Antón, residencia provincial y casa de formación

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Dintel de la puerta con escudo de las Escuelas Pías en el colegio de San Antón de Madrid
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Este texto es el original publicado en su día en el DENES. No se ha hecho sobre él ninguna rectificación. Su contenido, pues, puede no reflejar la realidad actual

Datos

Demarcación Castilla

(1754- )

Antecedentes históricos.

A mediados de diciembre de 1754 abrieron sus puertas en la calle de San Mateo, de Madrid, unas «Escuelas calasancias», dirigidas por seis religiosos escolapios de la recién creada Provincia de Castilla (1753). Su Provincial, P. Juan García, ponía en marcha, con aquella fundación, lo que más tarde sería el Real colegio de San Antón. A los pocos meses, por la insuficiencia de locales, trasladaron las escuelas a una casa -tomada en arriendo- de la calle de Hortaleza, esquina a la del Colmillo, hoy Pérez Galdós. Los seis religiosos residían en el colegio de Lavapiés desde donde diariamente iban y venían a regentar las nuevas escuelas. Dos años después ya eran doce los profesores, y novecientos los alumnos. El rey Carlos III les otorgó su protección desde la llegada al trono en noviembre de 1759. Diez años después (1769) eran ya 18 los religiosos, 24 los colegiales internos y rebasaban el millar los externos gratuitos. A partir de 8-7-1778 quedaron instaladas las «Escuelas calasancias» en una casa, manzana 350, de la calle Fuencarral, esquina a Corredera Alta de San Pablo, cerca de donde en la actualidad está el Tribunal de Cuentas del Reino. Sobre los solares de las casas de Fuencarral se pensó construir un colegio; se conserva el proyecto y los planos, pero se desistió de ello.

Por un breve de Pío VI (27-8-1737) había quedado extinguida la Orden hospitalaria de San Antonio Abad, y facultado el monarca Carlos III para aplicar los edificios de los hospitalarios al uso que tuviera por conveniente, siempre que fuera «útil y piadoso». La comunidad de la calle Fuencarral solicitó oportunamente la iglesia y hospital de San Antón para levantar allí y en los solares de sus casas limítrofes -pertenecientes también a las temporalidades de los extinguidos antonianos- un colegio en toda regla y de nueva planta. Los escolapios se posesionaron del inmueble de San Antón el 28-6-1797, quedando allí instaladas las «Escuelas calasancias». Dirigió la reconstrucción y las obras el arquitecto real D. Francisco Rivas. Los planos habían sido aprobados y revisada la ejecución de ellos por el arquitecto mayor del municipio, el famoso D. Juan de Villanueva. El rey Carlos IV, por Real Cédula de 23 de agosto de 1797, disponía que recién construido el establecimiento docente se titulara «Real casa, colegio e iglesia de San Antón», pudiendo usar y poner el escudo y las armas reales en muebles y objetos.

Desarrollo histórico.

Continuaron las ampliaciones y mejoras sucesivas en los años siguientes hasta el vendaval de la invasión francesa (mayo 1808). Una disposición del intruso rey José Bonaparte suprimió todas las corporaciones religiosas, incautándose el Gobierno de sus bienes y ordenando que los religiosos se retiraran a sus pueblos respectivos vistiendo el traje de seglares.

La vuelta de los escolapios al Real colegio se produce el 4-5-1814. Estaba desmantelado y la rapiña y el despojo se habían extendido por todo: material escolar, muebles y menaje. No quedó arreglado y listo para el cabal desempeño del ministerio escolar a lo largo del turbulento siglo XIX. Al final de éste, la comunidad, que sin interrupción ni desaliento había renovado aulas y dependencias, instalaciones y servicios, gabinetes, laboratorios y gimnasio, adquirió por compra una casa vecina al colegio, en la calle Farmacia. Esta casa, incorporada desde la adquisición en 1896 al Real colegio, sirvió para instalar en ella, sobre todo después de su total adaptación en 1917, en el rectorado del P. Clemente Martínez, la sección de vigilados, destinada a la llamada «clase media». El externado, niños de más humilde condición social, tenía su entrada por la calle de Santa Brígida.

Una revista mensual «Páginas calasancias» que empezó publicándose en 1912 y continuó hasta 1936 -muy mejorada en su formato y presentación a partir de 1928 gracias a la inteligente actividad y el buen gusto de su director el P. Juan de Dios Muñoz Bernabéu- recoge el quehacer diario y la pequeña historia del colegio en este período. San Antón desde finales del siglo XIX venía siendo residencia provincial de la Provincia escolapia de Castilla. Pero era también de mucho antes, al menos de 1864, la sede de los Vicarios generales de España y lo siguió siendo aún después de verse convertida en mera Delegación en 1940. En los albores del siglo XX y concretamente en 1909, tenía una comunidad formada por 28 sacerdotes, 5 clérigos y 9 hermanos; el alumnado ascendía a 1.080 muchachos. Acababa el primer tercio del siglo (catálogo de 1930) con 37 padres, 5 hermanos y 1.365 alumnos, que se distribuían así: 123 internos, 107 mediopensionistas, 525 vigilados y 610 externos, que eran totalmente gratuitos; de años atrás el colegio venía dando la comida de mediodía a 300 de los más necesitados. En 1931 llegó la segunda República y pasó el colegio muchas zozobras a pesar de que se inscribió en la SADEL (Sociedad Anónima de Enseñanza Libre). Al estallar la guerra civil el 20 de julio los religiosos de San Antón tuvieron que abandonar el colegio ante el furor de las turbas; de su comunidad serían asesinados en distintos lugares y días trece miembros, entre los cuales figuran el Provincial P. Clemente Martínez y el diácono Pedro Bueno Yagüe. El colegio se vio convertido en cárcel desde el mismo verano, y lo continuó siendo después de la rendición de Madrid, por tres o cuatro años al menos en buena parte. Cuando volvió a manos escolapias hubo que hacer grandes reformas, pero el colegio echó de nuevo a andar y ya en 1948 lo poblaban 29 religiosos y se atendían 1.857 alumnos, de los cuales 502 eran totalmente gratuitos. Funcionaba a la sazón una escuela nocturna para jóvenes trabajadores. Ayudaban a la tarea colegial 42 profesores seglares y 15 empleados. En 1953 el colegio cumplía los dos siglos de su existencia; como recuerdo se construyó el salón de actos (muy utilizado luego para cine escolar en domingos y fiestas), construido y decorado por el arquitecto Sr. Rodenas; y se escribió la Historia del bicentenario Colegio de San Antón que se conserva mecanografiada.

El siguiente cuadro puede indicar el proceso del colegio en alumnado:

Año Alumnos
1757 1.657
1767 1.968
1777 1.818
1787 2.021
1797 1.790
1883 1.300
1899 1.450
1909 1.080
1929 1.365
1946 1.970
1966 2.117
1983 1.237

Otros datos.

En el edificio.

Se conoce que el edificio constaba de un hospital, siete pequeñas casas anejas y una iglesia; dichas casas se fueron vendiendo y con la adquisición y otras ayudas los HH. Adrián y Antonio Elósegui adaptaron el inmueble para el colegio por un valor de 350.000 reales. De ese modo pudo extrenarse el 28-6-1797 con una gran procesión de alumnos y gentes del barrio. Pero dos años después hubo de colocarse el alcantarillado, obra que supuso 94.000 reales. En espacio breve de tiempo el edificio tuvo que ser actualizado, remodelado y completado; entre todas las obras son de mayor empaque las realizadas en 1824 (colocación del reloj y la torre), en 1846 (adecentamiento de cuatro pisos, sacristía, órgano, gabinetes de física), en 1863-1869 (remodelación de casi todos los cuerpos).

La iglesia.

Fue construida en tiempo de Felipe V sobre la antigua ermita de San Antonio Abad; es de líneas severas de estilo neoclásico. En el altar mayor, además de la estatua del titular y de S. José de Calasanz, se halla la de San Camilo de Lelis, posiblemente debido a la extinción del convento o casa de agonizantes que existió en la calle Fuencarral. El altar de la Soledad se remonta al 9-10-1796, en que se instituye la congregación de la Soledad en el colegio; la imagen fue restaurada por el P. Juan Crisóstomo González; y en 1914 se volvió a restaurar y dorar el altar. Y el cuadro de Goya, del que se comentará más abajo con otras obras de arte.

Fincas.

El 13-11-1888 la comunidad de San Antón invierte una cantidad de dinero en la adquisición de una finca en Aravaca; iba a servir primeramente como granja y lugar de descanso y desahogo de los religiosos; posteriormente se pensó en que llegase a ser lugar de deporte y gimnasia para los alumnos de la calle Hortaleza, ya que el colegio había quedado cerrado por los inmuebles adyacentes; e incluso se tuvo la intención de levantar un internado que reuniera las mejores condiciones. Se enajenó en 1920. Mientras, cuatro años antes, se había adquirido otra, en el barrio Salamanca. Por petición del P. Provincial fue cedida a la Provincia con el fin de levantar el colegio Calasancio.

Actividades escolares, y extraescolares pastorales.

No se van a recensionar las actividades comunes a cualquier colegio, sino aquéllas más propias. Entre ellas se citan ya en sus orígenes la creación de la «Hermandad del Pilar» que data del 10-7-1796 y la «Congregación de la Soledad» ya citada. Hay que citar a la «Juventud calasancia» con su revista Páginas calasancias cuyo n. 1 sale en 1912.

La «Asociación de antiguos alumnos» del año 1921 con su revista Nuestra revista; a ella le dedicó un «Himno de combate» el P. José Olea; tiene su punto de partida con la celebración del «tercer centenario». Unos pocos años antes (enero de 1913) se asienta en el colegio el movimiento scout, de donde saltará a otros colegios de la Provincia, después de haber resuelto algunos problemas sobre la confesionalidad religiosa en su origen; en la revista del colegio (que se convertirá en órgano oficial del movimiento) se dan múltiples detalles de su instauración. Después de la guerra civil fue de gran importancia el movimiento de Acción católica animado por el P. Samuel García, y que animó a otros grupos de la capital.

De todo ello se dan ricos detalles, además de en las revistas arriba citadas, en las Memorias escolares que fueron publicando.

Otros datos e informaciones.

Tenía el colegio una rica biblioteca con algunos ejemplares raros, y constituida por unos 40.000 volúmenes, parte de los cuales han pasado a engrosar la biblioteca de la Provincia. Otra aportación muy singular a la cultura ha estado constituida por la formación de una escuela de tipografía, de la que salieron centenares de alumnos que después hallaron digna colocación y trabajo en distintas empresas y periódicos; también fue la impulsora de las clases de comercio y taquigrafía a principios de siglo y la cabecera de varias revistas.

Exalumnos.

Entre los alumnos notables que se han educado en sus aulas, muchos de primera magnitud, destacan figuras tan famosas como Víctor Hugo, Bretón de los Herreros, Ventura de la Vega, Mariano José de Larra; Eduardo Dato, Gutiérrez Mellado, Ramón Gómez de la Serna, Luis Calvo Andaluz, maestro de periodistas, el pintor Eduardo Rosales, el arabista Emilio García Gómez, los compositores Conrado del Campo y Federico Moreno Torroba, a Gabriel Maura Gamazo, Antonio Quintero, Gayangos y Arce, Alejandro Pérez Lugín, Francisco Serrano Anguita, Jardiel Poncela, Juan José Alonso Millán, Fernando Arrabal, etc., que han convertido al Real colegio de San Antón de Madrid en centro educativo de la capital de España, de gran proyección social y pedagógica desde su nacimiento en 1775.

Museo de arte.

La casa de «San Antón» ha sido y es un museo; así lo han denominado, entre otros, Elias Tormos, marqués de Lozoya, Fernando de Olaguer Feliu, José de Corral y otros críticos de arte. Está en proyecto la restauración de varias obras y la posibilidad de darlas a conocer; dirige esta actividad el P. Miguel Ángel Arce. Deben citarse:

«La Virgen de los Desamparados y los dos S. Vicentes», atribuido a Pablo Pontons (1630-1691) y alabado por Antonio Palomino; sería el único lienzo del artista en Madrid, los demás se hallan en Valencia; hay quien se lo atribuye al círculo de Verdusan, maestro de Valdés Leal; «La Coronación de la Virgen», atribuido a Rubens; «La Piedad», copia de Van Dyck (siglo XVII) anónimo; «Noli me tangere», anónimo flamenco; «Sansón y Dalila» (siglo XVII), anónimo imitador de Caravaggio; «Salomé y la cabeza de S. Juan Bautista», barroco flamenco del siglo XVII, copia anónima de un cuadro de Rubens.

A éstos hay que añadir como colofón supremo del arte religioso. «La última comunión de S. José de Calasanz», de Francisco de Goya, ilustre discípulo de las Escuelas Pías de Zaragoza, que, en opinión de otro de los exalumnos escolapios, Camón Aznar, representa la mayor culminación pictórica religiosa de Goya; fue pintado para el altar lateral derecho de la iglesia, en 1819, y el mismo Goya quiso donar, agradecido, una «Oración del huerto», un boceto, admiración de sus devotos, sobre tabla, de pequeñas dimensiones, que ha figurado en las exposiciones de Tokio y Nueva York. Existen, además, un centenar de cuadros repartidos en diversas estancias: otra «Oración del huerto», atribuida al Greco y firmada por su hijo, según D. Elias Tormo; un «Retrato de S. José de Calasanz», atribuido hasta ahora a Bayeu, pero parece estar firmado por el español Benito Sáez; un sobrecogedor «Martirio de S. Lorenzo», probablemente de la escuela de Giovanni Francesco Barbieri «II Guercino»; otros lo atribuyen a Ribera; «La Anunciación», firmado por Francisco Camilo ( -1761); una «Inmaculada», atribuida a Angelo Nardi, discípulo de Veronés; el fresco de la escalera principal, que representa «La apoteosis de S. Pompilio M.ª Pirrotti», pintado para conmemorar su beatificación, debido a los pinceles de D. Alejandro Ferrant (1843-1917), académico de Bellas Artes y director del museo de Arte Moderno, y coautor de las pinturas del altar mayor de S. Francisco el Grande, de Madrid.

A todos éstos podíamos añadir otros muchos que figuraban antiguamente en las paredes del profesorio, y de los claustros de la comunidad, así como en los cuartos rectorales y oratorio de comunidad, entre los que se encontraban dos magníficos óleos, representando a S. Pedro y a S. Pablo, de marcado carácter riberesco.

En escultura hay que recensionar: en primer lugar, la figura de S. Antón, que corona el altar mayor y es obra de Pedro Cerda (1796); un «S. José», atribuido a Sebastián Herrera Barnuevo (1619-1671), discípulo de Alonso Cano; «Santa María Magdalena», escultura anónima del siglo XVIII, pero de la factura de la escuela de Pedro de Mena; «S. Antonio de Padua», muy rococó; «Cristo», anónimo de la escuela castellana del siglo XVIII, y una «Inmaculada», según el modelo de las de Pedro de Mena.

En la sacristía existe un magnífico medallón en gran relieve, con la figura de S. Camilo de Lelis, debido al escultor D. Luis Salvador Carmona (siglo XVIII).

Superiores

Persona Año
Tomás Díaz 1756
Matías Sánchez 1757
Matías Llasetser 1758
Tomás Calle 1760
Martín Martínez 1760
Juan García 1762
Manuel Gascón 1763
Juan García 1765
Pedro Herráez 1765
Juan Escalona 1769
Bernabé Navarro 1772
Andrés Merino 1775
Teodoro Manjón 1778
Andrés Merino 1779
Cayetano Espinosa 1784
Alejo Ruiz 1790
Hipólito Lereu 1794
Nicolás Díaz 1804
Pío Peña 1807
Basilio Fernández 1808
Pascual Suárez 1814
Pío Peña 1818
Ambrosio Romero 1823
Isidro Peña 1827
Pablo Álvarez 1846
Ramón Valle 1848
Pascual Peña 1852
Ramón Valle 1858
Pascual Peña 1864
Bernardo Sierra 1865
Fernando López 1869
Juan Manuel Fernández 1874
Manuel Pérez 1875
Pedro Álvarez 1880
Santiago Zatón 1881
Tomás Sáez 1887
Santiago Zatón 1894
Justo de Pedro 1895
Marcelino Ortiz 1899
Pedro Díaz 1900
Emilio Latorre 1906
José de la Jara 1909
Clemente Martínez 1915
Anselmo Tomás 1919
Rogelio Gutiérrez 1922
José Cerdeiriña 1925
Luis López 1928
Gerardo Guadalupe 1934
Laureano Barranco 1939
Gervasio Jáimez 1940
Policarpo Pedrero 1946
Moisés Rodríguez 1949
Samuel García 1952
Germán López 1955
Pedro García 1958
Marciano López 1964
Maximiliano Diez 1970
Andrés Gómez 1973
Pedro Martínez 1976
Felipe Vinuesa 1979
Juan García 1982
Arturo Cassillas 1983

NOTA: El orden de los superiores estaba mal en el original. Lo hemos rectificado

Bibliografía

  • Rodríguez, M. Historia del bicentenario Colegio de San Antón, Madrid 1953, ms.
  • Arce, M.A. Historia material de los cuadros del Real Colegio de San Antón, Madrid, ms.
  • Corral, J. del El Museo del Colegio de San Antón
  • Olaguer, F. Iglesia de San Antón y convento de los Padres escolapios de la calle Hortaleza.

Redactor(es)

  • Moisés Rodríguez, en 1990, artículo original del DENES I