GinerMaestro/Cap13/05

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13.05. La moderna versión histórica

No fue distinta la versión de Berro cuando escribió el capítulo 12 de su primer libro de ‘Annotazioni’, en que trataba del origen de las Escuelas Pías en el Trastévere. He aquí el párrafo en cuestión, traducido por Bau:

'Y por lo mismo se resolvió a abrir las escuelas como lo hizo efectivamente con licencia del Sumo Pontífice Clemente VIII en 1597, en el Trastévere, en las propias estancias de la parroquia de Santa Dorotea, ayudándole dos sacerdotes seculares, operarios de la Doctrina Cristiana… En aquel barrio, pues, como el más pobre de Roma, comenzó sus escuelas, que intituló Escuelas Pías…'[Notas 1].

Pero más tarde, quizá cuando en 1663 revisaba el primer tomo,[Notas 2] añadió una nota marginal al párrafo trascrito, que debía colocarse detrás de 'Santa Dorotea', según indica el signo de llamada, y que dice: “El párroco de dicha iglesia ya hacía escuela, pagado por la mayor parte y a algunos de su parroquia gratis, porque le servían” (¿de monaguillos?).[Notas 3] Sin duda, volvió a leer la carta que le había escrito el Fundador mismo en 1644, en que le decía: “En cuanto al principio de las escuelas, yo me encontré con otros dos o tres de la Doctrina Cristiana que iban al Trastévere a dar clase en ciertas escuelas que se hacían en Santa Dorotea, en las cuales, dado que gran parte de los alumnos pagaba…”.[Notas 4]

La apostilla de Berro cambia, pues, radicalmente la versión tradicional. Si ya existía una escuela en Santa Dorotea, donde se enseñaba a algunos gratis y a la mayor parte pagando, y si a esa escuela iban ya dos o tres cofrades de la Doctrina Cristiana, con quienes se encontró Calasanz, no puede sostenerse que fuera él quien buscó barrio, parroquia, locales, colaboradores y niños, haciendo surgir ‘ex novo’ esa escuela.

No faltaban, además, otros textos primitivos que confirmaban la apostilla de Berro y la carta del Fundador. Este último había compuesto en 1623 un famoso informe que empezaba así:

'El Instituto de las Escuelas Pías tuvo principio en la Iglesia de Santa Dorotea en el Trastévere, junto a la puerta Septimiana,[Notas 5] por algunos cofrades seculares de la Doctrina Cristiana, entre los cuales vive de presente José de la Madre de Dios… Y por cuanto allí se enseñaba comúnmente a ricos y pobres, dicho José hizo que se enseñara solamente a los pobres, que no encontraban quien les enseñara los rudimentos'.[Notas 6]

En 1652 declaraba el Hº. Lorenzo Ferrari: 'fue muchas veces Visitador y limosnero [de la Cofradía de los Apóstoles], con ocasión de lo cual encontrándose en Santa Dorotea con el párroco vio que dicho párroco tenía algunos escolares a quienes hacía la caridad por amor de Dios y le gustó tanto esta obra de caridad que muchos días, después de hacer sus visitas y sus devociones, iba a ayudar a enseñar a aquellos escolares'.[Notas 7] Algo parecido dejó escrito también el P. Baldi: “Viendo que un párroco de Santa Dorotea se ejercitaba enseñando gratis en su parroquia, lo exhortó a aceptar a todos los demás de Trastévere, ofreciéndose a sí mismo como compañero”.[Notas 8] Es significativo que, una vez escrito, lo tachara, quizá por no ser del todo exacto en cuanto a la gratuidad -como tampoco lo fue Ferrari-, pero es más probable que temiera con ello quitar méritos e iniciativa al Fundador.

Estos pocos testimonios quedaron marginados, y aunque los biógrafos más significativos -particularmente los tres grandes: Armini, Talenti y Tosetti- tuvieron entre sus manos estos documentos, los silenciaron acudiendo a otras fuentes, ya reseñadas, temerosos de que esta otra versión de los hechos dañara la originalidad del Fundador,[Notas 9] sin pararse a considerar si, efectivamente, todo ello era un atentado contra su grandeza.

Con la ‘Biografía crítica’ del P. Bau muchas cosas cambiaron de signo, como lo referente a la escuela de Santa Dorotea. Por primera vez se publicaron traducidos los tres documentos o testimonios que hablaban claramente del asunto: el informe de 1623, la carta del Fundador de 1644 y el capítulo 12 de Berro íntegro, con la importante nota marginal incorporada al texto. Y por si no bastaba la claridad de esos textos, añadía el autor sus comentarios.[Notas 10] No obstante, nos quedamos con la impresión de que Bau no captó por completo la verdad total de los textos, no distinguiendo adecuadamente la fundación de 'la escuelita de Santa Dorotea' y la fundación de “las Escuelas Pías”, como tampoco el alcance de la gratuidad, como matiz característico impuesto por Calasanz.[Notas 11] Nuevos estudios, particularmente los de Sántha y García-Durán,[Notas 12] aportaron mayor claridad y consistencia histórica a este período tan trascendental en la vida del Fundador y de su obra.

Notas

  1. BAU, BC, P.278, y BERRO I, p. 73. En términos parecidos se expresó Berro en su ‘Vita’ breve 'confidato nel Divino aiuto si sottomise con tanto affetto e staccamento d'ogni altra cosa a questo Divino volere che parlato con alcuni Sacerdoti suoi amorevoli trovó due che li promissero d'aiutarlo e sáputo che il Parroco di Santa Dorotea in Trastevere era persona assai pia, parlato con lui ne ottenne imprestito due stanze per far le Scuole Pie. [vi il N. D. Gioseppe cominció con tanto fervore…' (BERRO, ‘Vita del P. Fondatore delle Scuole Pie’, f.6v, en CAPUTTI, ‘Notizie Hist.’, IX, 1 Frammenti).
  2. Cf. BERRO I, p.50.
  3. Ib.,.p.73. Transcripción imperfecta, cotejada con el original (Hist. Bibl., I, f.21r). Cf. la exacta en ‘ACHIVIUM’ 10 (1981) 226. Al ser nota marginal, hay quien la ha incluido exactamente donde está la llamada (BERRO I, p.73) y otros la añaden al final del párrafo (ARCHIVUM, 1.c.; BAU, B.C., p.278; SÁNTHA,.SJC, p.54, n.2; BERRO III, p.256).
  4. C.4185. Es evidente que tenía presente dicha carta, pues al principio de este cap. 12 añadió también en nota marginal el inciso 'y él mismo me escribió en una carta', refiriéndose a los seis o siete años de visitador de la Cofradía de los Apóstoles (cf., texto de la n.7 de este cap.).
  5. Fue abierta por Alejandro VI (1492-1503) en la muralla Aureliana, que trazó el perímetro definitivo de Roma (años 270-275). Todo el barrio del Trastévere quedó dentro, pues la muralla que desde la altura de Porta Flaminia bordeaba el Tévere por la ribera izquierda, pasaba a la orilla derecha precisamente junto a la actual Porta Settimiana, desde donde subía hasta la Porta Aurelia, en el Janículo, para ir a parar de nuevo al río, en la Porta Portuense (cf. ‘Guida d'Italía. Roma e dintorni’, p. 16- 17). El Trastévere (‘Trans Tiberim’) era ya, por disposición de Augusto, el último de los 14 barrios (rioni) en que se dividía la ciudad, y así continúa ininterrumpidamente hasta hoy. No está, pues, en lo cierto C. Vilá al escribir: 'antes tenía aquel suburbio sus propias murallas y era un pueblo totalmente diverso de Roma' (C. VILÁ, ‘¿Berro, Santha o Calasanz?’, Archivum 10 [1981], 245).
  6. Cf. EGC II, p.170; BAU, BC, p.272.
  7. Cf. A. GARCÍA-DURÁN, ‘Itinerario’, p.72, n.422.
  8. Ib., n.424.
  9. Comentando Picanyol el párrafo del Informe de 1623, que acabamos de citar, dice: 'il Talenti, per citare solo il piú autorevole, non credette opportuno trascrivere testualmente il documento in quel punto dove si tratta dei principi delle Scuole Pie in S. Dorotea, forse perchè, a suo avviso, il merito del Calasanzio scómpariva alquanto se si ammetteva, come afferma il Santo, che 'l'Istituto delle Scuole Pie hebbe principio… da alcuni fratelli della Dottrina Cristiana secolari… (EGC II, p.173).
  10. Picanyol reconocía este mérito a Bau, añadiendo al párrafo citado en la nota anterior lo siguiente: 'Questa, però é la veritá storica e non é lecito diformarla. In questo particolare, la ‘Biogr. crít.’ (p.175) ha messo le cose a posto' (ib.).
  11. 'La escuelita de Santa Dorotea -escribe Bau- no es fundación exclusiva de S. José de Calasanz. Es fundación de tres o cuatro miembros de la Doctrina Cristiana, entre los cuales está éI. Pero aquella escuelita no tenía nada de original: los niños pagan a sus maestros…' (Bau, BC, p.272-273). De los textos citados se ve claramente qué la escuelita ya existía cuando llegó Calasanz a Santa Dorotea. Luego él nada tuvo que ver con su fundación. Ni se ve tampoco que la fundaran los Cofrades dé la Dóctrina Cristiana. Sólo se dice que iban a dar clase. Y sigue Bau diciendo: 'Calasanz transformó la escuelita de Santa Dorotea en escuela gratuita… quiere que allí se enseñe sólo por amor de Dios' (ib. p.275). La gratuidad se refiere sólo a los alumnos. Los maestros no todos enseñan o enseñarían 'por amor de Dios', pues Calasanz pagará de su bolsillo o de otras fuentes, por muchos años, el salario de algunos.
  12. Los venimos citando con frecuencia. De toda la inmensa labor investigadora de Sántha tienen particular interés en este tema de los orígenes de la Orden los dos artículos dedicados a las Cofradías de los Apóstoles (cf. EphCal 7 [1958], 177-189) y de la Doctrina Cristiana (cf. EphCal 6 [1958], 149-161). La obra de García-DURÁN, ‘Itinerarío espiritual…’ tiene la ventaja de sintetizar los datos de Sántha y completarlos con nuevas aportaciones.